Mercados y Tolerancia: Como poner precio al trabajo ennoblece

Traducción de una fragmento del libro Markets Without Limits de Jason Brennan yPeter Jaworski.


markets without limits

El economista Gary Becker argumentó en su libro de 1957 que el mercado [competitivo] tiende a eliminar la discriminación injusta.18 Supongamos que hay gente a la que le gusta discriminar –prefieren contratar a trabajadores blancos en vez de contratar a trabajadores negros igual de productivos. Esto tenderá a reducir los salarios de los trabajadores negros. Sin embargo, esto da ventaja a las empresas que sí están dispuestas a contratar a trabajadores negros. El trabajo de los trabajadores negros se vuelve una ganga. Las empresas pueden contratar a trabajadores negros a cambio de un menor salario, vender sus productos por menos (ya que los costes laborales son menores) y tener más beneficios. Cuanto más discriminen otros en contra de los negros, más beneficios haría un dueño de fábrica blanco en contratarlos. El mercado, en consecuencia, castiga el gusto por discriminación que hace que ésta se dé a expensas otros intereses egoístas.

El argumento de Becker no es solo especulación. La economista Linda Gorman dice que Sudáfrica es una buena muestra de ello. A principios de 1900, a pesar de las amenazas de violencia y sanciones, los dueños blancos de las minas despidieron a trabajadores blancos bien remunerados para contratar trabajadores negros menor pagados. El gobierno de Sudáfrica tuvo que aprobar las leyes del apartheid para impedir que siguieran contratando a negros.19

Otro ejemplo viene de las leyes Jim Crow. La economista Jennifer Roback muestra que era muy costoso tener compartimentos en el transporte público para separar negros y blancos: las leyes Jim Crow eran caras. Las empresas ferroviarias perdían dinero al tener que habilitar vagones extra. Las cafeterías perdían dinero teniendo que habilitar el doble de cuartos de baño. Lo que hacían los Estados del Sur imponiendo estas leyes era obligar a las empresas a maltratar a los negros. Las leyes estaban ahí porque muchas empresas no discriminaban hasta que fueron obligadas a ello. Si se lee las editoriales de la época sobre las leyes Jim Crow, encontraremos frecuentes alusiones a lo egoístas que eran los empresarios al solo buscar beneficios pero no apoyar la ideal moral de la segregación.20

Roback añade que los estados sureños tenían un amplio abanico de leyes diseñadas para que los negros no pudiesen competir con los blancos por trabajo. Estas leyes prohibían la tentación que tenían los agricultores blancos de intentar contratar a los trabajadores negros de otras tierras durante las épocas de siembra o cosecha. Los trabajadores negros que intentasen cambiar de trabajo para ir con un agricultor que les pagase más, podían ir a la cárcel. Las Leyes de Vagancia requerían que los negros estuviesen empleados todo el tiempo. Cualquier negro desempleado sería considerado un vagabundo y podía ser encarcelado y mandado preso a trabajar Por ello, los negros no podía buscar un mejor empleo, tenía que quedarse con cualquier trabajo que encontrasen. Las Leyes de Emigrantes prohibían que los seleccionadores de personal blancos tentasen a trabajadores a dejar sus ciudades o Estados para trabajar en otro lugar. Estas y otras leyes y regulaciones fueron hechas para impedir que el mercado ayudase a los trabajadores negros.

El capitalismo da a las personas un incentivo económico a passar por alto sus diferencias y en su lugar trabajar conjuntamente. Y, una vez todas las personas trabajan conjuntamente, tienden a dejar de importarles esas diferencias. Esta es la razón por la cual las sociedades de mercado son generalmente lass más tolerantes.21 Las presiones competitivas de mercado y la búsqueda de beneficios empuja a las personas a ver más allá de divisiones raciales o religiosas. Esto explica la observación de Voltarie de que en la Bolsa de Londres, las personas de todas las razas y credos se reunieran para hacer negocios.22

“Entrad en la Bolsa de Londres -un lugar mucho más respetable que muchas cortes–  y veréis allí reunidos, para bien de los hombres, a representantes de todas las naciones. Allí el judío, el mahometano y el cristiano se tratan como si pertenecieran a la misma religión, y no dan el nombre de infieles más que a los que quiebran; allí un presbiteriano confía en un anabaptista, y un anglicano confía en la palabra de un cuáquero. Al salir de esas pacíficas y libres asambleas unos van a la sinagoga, otros a beber… otros se van a su iglesia a esperar, con el sombrero puesto, la inspiración divina, y todos están tan contentos.” ~ Voltarire, Cartas filosóficas
Un crítico podría responder aquí una afirmación familiar para la mayoría de estadounidenses: “Las mujeres cobran 77 centavos al dólar por lo que los hombres ganan.” Esto parece un claro contra-ejemplo a la tesis de Becker. Lo que realmente está ocurriendo, es que la mujer trabajadora media gana alrededor de un 77% de lo que el hombre trabajador medio gana. Sin embargo, las economistas laborales Claudia Goldin y Lawrence Katz explican que esto no implica, por otro lado, que a un hombre y una mujer idénticas, trabajando codo con codo en el mismo puesto de trabajo se les pague cantidades radicalmente diferentes. En cambio, las mujeres tienden a trabajar menos horas que los hombres [sobre la evolución de las horas de trabajo, documentado aquí por Tyler Cowen], incluso cuando trabajan a jornada completa. Las mujeres tienden a tomar más bajas por enfermedad y tiempo del trabajo para cuidar a los hijos. Las mujeres también tienden a escoger trabajos que pagan menos. Una vez tomamos en cuenta todos estos factores, la brecha laboral se cierra a 91 centavos al dólar. Esto aún no significa que los otros 9 centavos impliquen una discriminación –pueden haber otras fuerzas operando, como que los hombres son más agresivos a la hora de negociar y pedir aumentos.23 Goldin dice que, por ejemplo, recién salidos de un programa de MBA, los hombres solo tienen una pequeña ventaja salarial sobre las mujeres, pero después de quince años, la brecha aumenta.24

Un crítico podría responder que las mujeres tienden a escoger diferentes trabajos que tienden a pagar menos, o tienden a cuidar más de los hijos y por lo tanto trabajan menos horas fuera del hogar, lo que refleja sexismo. Puede. Puede que esto se deba a relaciones sociales y roles de género contingentes y por lo tanto modificables. Puede que esto se deba a tendencias de género menos modificables que resultan de presiones de la selección evolutiva. No tomamos ninguna postura sobre esto. En cambio, sólo recalcamos, primero, que el mercado no siempre puede solucionar lo que no se lleva al mercado. También recalcamos que al igual que las sociedades de mercado son menos racistas y homófobas, también son las menos sexistas. Es una lástima que los mercados no arreglen por completo el problema, al igual que es una lástima que Advil no cure todos los dolores de cabeza. Pero entonces sería bizarro culpar al mercado por el sexismo, al igual que lo sería culpar a Advil por los dolores de cabeza.20 La economía de mercado no es enemigo de las minorías ni de las mujeres.

Nota: Ver “The Eugenic Effects of Minimum Wage Laws” en el artículo “Eugenesics and Economics in the Progressive Era” del Journal of Economic Prespectives para un uso del salario mínimo similar a otras políticas los mencionados [Jim Crow y demás].

Referencias

18. Becker, Gary. 1957. The Economics of Discrimination. Chicago: University of Chicago Press.
19. Gorman, Linda. 2013. “Discrimination,” The Concise Encyclopedia of Economics 2013 online edition. Avariable athttp://www.econlib.org/library/Enc1/Discrimination.html 
20. Roback, Jennifer. 1986. “The Political Economy of Segregation: The Case of Segregated Streetcars,” Journal of Economic History 56:893-917.
21. Ver:
Berggren, Niclas, and Therese Nilsson. 2013. “Does Economic Freedom Foster Tolerance?” Kylos 66: 107-2017.
Jha, Saumitra. 2013. “Trade, Institutions, and Ethnic Tolerance: Evidence from South Asia,” American Political Science Review 107: 807-32.
22. Jha, Saumitra. 2013. “Trade, Institutions, and Ethnic Tolerance: Evidence from South Asia,” American Political Science Review 107: 807-32.
23. Ver:
Bertrand, M., Goldin, C., and Lawrence Katz. 2010. “Dynamics of the Gender Gap for Young Professionals in the Financial and Corporate Sectors. American Economic Journal: Applied Economics 2: 228-55.
 An Analysis of Reasons for the Disparity in Wages Between Men and Women  by CONSAD Research Corp, for the U.S Department of Labor
Goldin, C., and Lawrence Katz. 2008. “Transitions: Career and Family Life Cycles of the Educational Elite,” American Economic Review 98: 363-69.
Stevens, Cynthia k., Bavetta, Anna G., and Marilyn E. Gist. 1993. “Gender Differences in the Acquisition of Salary Negotiation Skills: The Role of Goals, Self-efficacy, and Percieved Control,” Jorunal of Applied Psychology 78: 723-35.
Kaman, Vicki S., and Charmine E. J. Hartel. 1994. “Gender Differences in Anticipated Pay Negotiations Strategies and Outcomes,” Journal of Business Psychology 9: 183-97.

La paradoja del PIB de Cuba

El cálculo del PIB cubano ocasiona a veces disputas. Hay quienes por un lado dicen que Cuba es uno de los países más ricos de Latinoamérica, y hay otros que dicen que la economía de Cuba es más bien mediocre. ¿Quién tiene razón, y a qué se debe esta discrepancia?

Echemos un vistazo al PIB per cápita de Cuba según el Banco Mundial.

Según esta medida, Cuba tendría un PIB per cápita en dólares constantes del año 2000 de alrededor de 5400$. Esto sitúa a Cuba en la ‘clase media’ de Latinoamérica: por debajo de loa países más ricos (Puerto Rico, Aruba y Las Bahamas tienen 4 veces más PIB), pero por encima de países como Haiti, Bolivia, Nicaragua, Paraguay, Guatemala, Jamaica o Colombia.

Para poder comparar dentro de una serie temporal para un país dado, esta medida usa dólares constantes para tener en cuenta la inflación. A continuación, para comparar diferentes países, se convierten las monedas nacionales a una moneda común, el dólar.

cuba

Esto, sin embargo, no tiene en cuenta el hecho de que los precios en cada país son diferentes. Es por eso por lo que se suele aplicar una tercera corrección, que es el ajuste por Paridad de Poder Adquisitivo (PPA). El Banco Mundial tiene datos del PIB corregido por PPA.

Según esta medida, Cuba pasa a estar por encima de bastantes más países, siendo superada sólo por las Islas Caymán, Aruba, Trinidad y Tobago, Las Bahamas, Chile, St. Kitts y Nevis, y Antigua y Barbuda. Cuba ocuparía la novena posición de 37 países.

Captura2

 

La paradoja surge cuando uno consulta los datos de PIB del Proyecto Maddison, que tiene como objetivo dar cifras de PIB históricas comparables. En lugar de usar dólares constantes de 2005 ajustados por PPA, usan dólares internacionales constantes (Geary-Khamis) de 1990. Esta medida también está ajustada por PPA.

En este medida, Cuba vuelve a estar entre los países menos aventajados de Latinoamérica, tanto si se examina su PIB en términos absolutos o relativos a 1960.

Captura

Captura2

Si estudiamos Cuba por periodos,

cUBAGDP

El primer periodo marcado en azul comienza tras el final de la Revolución cubana, caracterizada por un estancamiento del crecimiento.

El segundo periodo comienza con la entrada de Cuba en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON o CAME), una organización de cooperación internacional promovida por la Unión Soviética. Cuba llegó a recibir importantes subsidios de CAME, incluyendo compras de azúcar, la principal exportación cubana, por precios 11 veces superiores a los de mercado. Con la entrada de la ayuda soviética, Cuba experimenta un fuerte crecimiento.

El tercer periodo corresponde al Periodo Especial: marcado por el fin de los subsidios soviéticos, y la necesidad de readaptar la economía. Durante el mismo, el gobierno lleva a cabo reformas que abren algo la economía al exterior, fomentando el turismo. Estas medidas tienen éxito, relanzando la economía del país.

La pregunta que queremos plantear y resolver aquí es: ¿Cuál es el verdadero PIB de Cuba? ¿Por qué dan estimaciones diferentes el Banco Mundial y Maddison?

Según dos de los economistas, hay dificultates con estimar qué índice de ajuste PPA aplicarle a Cuba, y explican cómo han tratado de superarlas:

Cuba, 1800-1902, Santamaría, A. (2005), ‘Las cuentas nacionales de Cuba, 1690–2005’ Centro de Estudios Históricos, Centro Superior de Investigaciones Científicas (mimeo). The level for 1800 assumed to be identical to that for 1792. 1902-1958, Ward, M. and J. Devereux (2009), “The Road Not Taken: Pre-Revolutionary Cuban Living Standards in Comparative Perspective” (mimeo) 1958 onwards, Maddison, A. (2009), Statistics on World Population, GDP and Per Capita GDP, 1- 2006 AD, last update: March 2009, horizontal file http://www.ggdc.net/maddison/. An important caveat is that Maddison (2006) level for 1990 has not been accepted. The reason is that given the lack of PPPs for Cuba in 1990 Maddison (2006: 192) assumed its per capita GDP was 15 percent below the Latin American average. Since this is an arbitrary assumption, I started from Brundenius and Zimbalist’s (1989) estimate of Cuba’s GDP per head relative to six major Latin American countries (Argentina, Brazil, Chile, Colombia, Mexico, and Venezuela, LA6) in 1980 (provided in Astorga and Fitzgerald 1998) and applied this ratio to the average per capita income of LA6 in 1980 Geary-Khamis dollars to derive Cuba’s level in 1980. Then, following Maddison (1995: 166), I derived the level for 1990 with the growth rate of real per capita GDP at national prices over 1980-1990 and reflated the result with the US implicit GDP deflator to arrive to an estimate of per capita GDP in 1990 at 1990 Geary-Khamis dollars. Interestingly the position of Cuba relative to the US in 1929 and 1955 is very close to the one Ward and Devereux (2009) derived with a different approach. (Bolt & van Zanden 2013)

A su vez, Ward y Devereux (2009) aplican un método diferente, el Índice Ideal de Fisher

The Penn World Tables (the PWT) and Maddison (2007) value income with world prices calculated using the Geary Khamis procedure. In simple terms, Geary Khamis world prices are the expenditure-weighted average of national prices for all economies. We lack sufficient data to calculate Geary Khamis price indices for Cuba. For our bilateral comparison, the Fisher Ideal index has theoretical advantages over the Geary Khamis index. In particular, it is a “superlative index” and does not suffer from a substitution bias arising from using a fixed set of world prices see Diewert (1976), see also Neary (2004).

Hasta ahora, dos de los métodos empleados aquí (dólares GK e índice ideal de Fisher) dan resultados similares.

¿Qué hace el Banco Mundial? Lo mismo que hacían las Penn World Tables (PWT): usar los índices de precios del International Comparison Program (of prices) del Banco Mundial. Varios autores que participaron en la elaboración de las PWT han criticado la versión de 2005 del índice de precios. En la versión previa a la actual de las PWT, sí aparece Cuba, indicando valores de PIB ajustado por PPA similares a los del Banco Mundial.

En la última revisión de los índices de precios del Banco Mundial, ya no aparece una estimación de su PIB, indicando que

The official GDP of Cuba for reference year 2011 is 68,990.15 million in national currency. However, this number and its breakdown into main aggregates are not shown in the tables because of methodological comparability issues. Therefore, Cuba’s results are provided only for the PPP and price level index. In addition, Cuba’s figures are not included in the Latin America and world totals.

Si los economistas encargados de las PWT y del propio Banco Mundial dudan de sus estimaciones del PIB ajustado de Cuba, es difícil darlas por válidas. Las de Maddison y Ward-Devereaux, en cambio, parecen dar resultados similares, por lo que quizá su método sí sea válido.

Tampoco UNDP, la agencia de la ONU encargada de elaborar el  Índice de Desarrollo Humano (IDH) da por bueno el PIB de Cuba en su edición de 2010. En 2015, usando un PIB revisado, el HDI cae a 0.759. Cuba deja por tanto de ser el segundo país con el HDI más alto de Sudamérica para pasar a ser el noveno.

The 2013 HDI value published in the 2014 Human Development Report was based on miscalculated GNI per capita in 2011 PPP dollars, as published in the World Bank (2014). A more realistic value, based on the model developed by HDRO and verified and accepted by Cuba’s National Statistics Office, is $7,222. The corresponding 2013 HDI value is 0.759 and the rank is 69th.

Así pues, con los datos del PNB per capita (No PIB, pero esto no es relevante) revisados (dólares de 2011, ajustados por paridad de poder adquisitivo), comparando con los países de Sudamérica, Cuba queda así:

Trinidad and Tobago 26.090
Argentina 22.050
Bahamas 21.336
Chile 21.290
Saint Kitts and Nevis 20.805
Antigua and Barbuda 20.070
Uruguay 19.283
Panama 18.192
Venezuela (Bolivarian Republic of) 16.159
Mexico 16.056
Brazil 15.175
Costa Rica 13.413
Barbados 12.488
Colombia 12.040
Dominican Republic 11.883
Peru 11.015
Grenada 10.939
Ecuador 10.605
Dominica 9.994
Saint Vincent and the Grenadines 9.937
Saint Lucia 9.765
Paraguay 7.643
Jamaica 7.415
El Salvador 7.349

Cuba

7.301

Guatemala 6.929
Guyana 6.522
Nicaragua 4.457
Honduras 3.938
Haiti 1.669

De 30 países, Cuba ocupa la posición 25, con Guatemala, Guayana, Nicaragua, Honduras y Haiti por detrás.

De 12 islas caribeñas, Cuba es la número 11, sólo por delante de Haiti.

Conclusión

Por un lado, tenemos la estimación del Banco Mundial, que el propio Banco Mundial cuestiona. Por otro lado, tenemos las estimaciones de Ward-Devereux, Maddison y UNCP. Estas tres fuentes parecen coincidir aproximadamente en la posición relativa de Cuba dentro de las economías latinoamericanas. Esta triple coincidencia, frente a los datos del Banco Mundial, que cuestiona sus propias estimaciones, debería decantarnos a favor del consenso: que Cuba es un país pobre dentro de latinoamérica.

Una crítica a esto es que deberíamos comparar otros indicadores: mortalidad, esperanza de vida, escolarización, o malnutrición. Eso también es de interés, pero no el objeto de este post.

La paradoja del PIB cubano queda pues resuelta.

Intuicionismo Ético: Prólogo

Esta entrada forma parte de una serie de entradas en las que se hace una traducción amateur del libro Ethical Intuitionism del filósofo Michael Humer. Todo el material traducido hasta la fecha se puede encontrar en la parte correspondiente de Proyectos. Cualquier corrección es bienvenida. Si están interesados en el libro, no duden en comprarlo y así apoyar al autor. Desde que salió esta obra, Huemer ha defendido el intuicionismo ético de críticas y ha afinado su análisis en otros textos (artículos).


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Prólogo

 

Todos hacemos juicios de valor, pero casi ninguno de nosotros entiende lo que estamos haciendo cuando lo hacemos. A través de conversaciones y debates que he tenido a lo largo de un número de años, he llegado a la conclusión de que casi todos los intelectuales en nuestra sociedad piensan que la moralidad es algo irreal. Me he acostumbrado a esperar, cada vez que se toca el tema de la naturaleza de los valores, que se me diga alegremente que la moralidad es una cuestión de emociones o convenciones, que es una ilusión creada por nuestros genes, o que es un mito fomentado por la religión. Esto parece ser el punto de vista sofisticado y ‘científico’. Recientemente he encuestado una clase de alrededor de 40 estudiantes de grado sobre la materia. Después de explicar los términos ‘subjetivo’ y ‘objetivo’, pregunté cuantos de ellos creían que ‘la moralidad es subjetiva’. Cada una de las personas en la sala levantaron sus manos, menos dos -esos dos eran yo mismo y mi asistente, estudiante de postgrado. Esto es aún más sorprendente por el hecho que es casi del todo imposible obtener un acuerdo universal, en una clase de filosofía, sobre cualquier cosa. Los profesores (universitarios) de filosofía, cuyo trabajo es estudiar cosas como la naturaleza de los valores, están menos unidos en su rechazo -el objetivismo moral sigue siendo una posición minoritaria pero respetable en el campo. Aún así, la mayoría de expertos está de acuerdo que la moralidad es de alguna forma irreal. [NdT A día de hoy, el realismo moral es la posición mayoritaria]

Nada de esto parece evitar que cualquiera -sean estudiantes, profesores u otros intelectuales- haga juicios morales, argumentar sobre cuáles son los puntos de vista morales correctos, o intentar hacer que otros obedezcan los principios morales correctos. Incluso aquellos que declaran la moralidad una ilusión hablarán largo y tendido sobre la inmoralidad de la guerra en Irak, o sobre la clonación humana, o como mínimo sobre que su novio les ha puesto los cuernos. Y ellos parecen esperar que sus argumentos se tomen como razón para que otras personas actúen de cierta forma Esto me parece extraño. Si pensara que el gran conejo en la esquina de la habitación es una alucinación, no creo que hablase largo y tendido en público sobre cual es su comida preferida, mi plan de acciones alrededor de su horario, o esperar que otros alteren su comportamiento a la luz de mis afirmaciones sobre él. Todos los que consideran la moralidad como una cuestión de convención o de emociones no parecen en la practica tratarla de acuerdo con esas posiciones. [meme] No argumentan sobre lo que es moral como uno esperaría que se argumentara sobre lo que son las convenciones morales o qué emociones siente la gente. Parecen tratar sus afirmaciones morales como si tuvieran alguna fuerza mayor que afirmaciones sobre convenciones o emociones. Si el aborto no es coherente con las convenciones de la sociedad estadounidense, o si estimula emociones negativas en ciertos observadores, ¿exactamente porqué debería esto supuestamente convencer a una mujer embarazada que no quiere tener su hijo?

Puede que mis preguntas sean ingenuas, y puede que los antirealistas morales tengan algún tipo de respuesta sofisticada a ellas. Solo informo sobre como me parecen las cosas a primera vista. A primera vista, uno podría pensar que el descubrimiento de la filosofía moderna -si esto es lo que es– que la moralidad es subjetiva, ilusoria, o de otra forma no objetiva tendría un profundo impacto sobre como pensamos y hablamos de cuestiones morales; aún así aquellos que abrazan este supuesto descubrimiento en un instante parecen olvidarse de ello en el siguiente,  dedicando casi ningún pensamiento a qué implicaciones podría tener para el uso de argumentos morales y demás. Una simple explicación se sugiere a si misma: puede que los antirealistas más confesos sean fundamentalmente insinceros. En el contexto de un debate de filosofía abstracta, decimos que la moralidad es irreal, e incluso nos decimos a nosotros mismos que creemos esto. Pero lo que realmente creemos es revelado mucho más por la forma en la que hablamos sobre la moralidad en situaciones concretas y por la forma en la que organizamos nuestras vidas de acuerdo con principios morales que por lo que decimos en el aula de filosofía.

Pero no es tan simple como esto. A veces el antirealismo moral afecta a cómo hablamos de las cuestiones morales. Algunas personas argumentarán  que el gobierno no debería ‘legislar la moralidad’ ya que la moralidad es subjetiva. O que no deberíamos intentar prevenir la ablación del clítoris ya que la moralidad es relativa a la cultura. O que no deberíamos abstenernos de juzgar a otros, o que los profesores no deberían tomarse la libertad de enseñar principios morales, ya que no se conocen verdades morales objetivas. Por supuesto, muchos filósofos profesionales se avergonzarían al escuchar estos argumentos. Si la moralidad es subjetiva, no sigue que el gobierno no debería legislarla; lo que sigue es que el gobierno debería legislar la moralidad si hacerlo es coherente con las preferencias subjetivas de los legisladores. Si la moralidad es relativa a la cultura, no sigue que no deberíamos interferir con las costumbres de otras culturas; los que sigue es que deberíamos interferir con otras cultura si hacerlo es coherente con nuestras costumbres. Si no se conocen verdades morales objetivas, no sigue que nos tengamos de abstener de juzgar a otros o de enseñar principios morales; lo que sigue es que no sabemos  si es objetivamente cierto que debamos juzgar a otros o enseñar principios morales. Los tres argumentos mencionados al principio de este parágrafo parecen proceder al inconscientemente eximir algun principio moral del antirealismo general que asumen: el principio de que uno no debería hacer leyes basadas en las meras preferencias subjetivas, que uno no debería imponer convenciones locales  en otras sociedades, que uno no debería hacer juicios que uno no sabe si van a ser objetivamente correctos; que uno no debería enseñar cosas que uno no sabe si son objetivamente correctas.

Por lo tanto, estoy a favor de una explicación diferente de las actitudes de nuestra cultura hacia la moralidad: Sugiero que son incoherentes; de hecho, descaradamente incoherentes. Sean Cuales sean los pensamientos que la mayoría de individuos tienen sobre la naturaleza del valor no aguantarían un minuto de escrutinio. Pensamos que los valores son subjetivos pero que la guerra de Irak era objetivamente inmoral; pensamos que la moralidad es una ilusión pero que deberíamos actuar moralmente; pensamos que, ya que no hay valores objetivos, está objetivamente mal imponer nuestros valores a otros.

La cuestión es, ¿cuales de nuestras creencias en conflicto son falsas, y cuales, si alguna, són correctas?

Muchos que niegan la existencia de valores morales objetivos concederán que, al menos a primera vista, parece natural suponer que hay valores objetivos. Casi toda sociedad a lo largo de la historia ha tomado la objetividad de valores por sentada. Y como he sugerido, incluso miembros de nuestro propia sociedad cínica aparecen asumir la objetividad de valores en sus pensamientos ordinarios sobre cuestiones morales particulares. Si realmente no hay valores objetivos, entonces esto debe ser el descubrimiento más significativo de la filosofía moderna, y puede que la primera vez que la disciplina de la filosofía ha conseguido convencer un gran número de personas de abrazar una masiva revisión del sentido común. Si, por otro lado, hay valores morales objetivos, entonces la opinión generalizada a lo contrario debe ser un de los mayores errores de la filosofía moderna, y en general, de la cultura intelectual moderna.

Esto último es lo que creo. He escrito este libro para defender una explicación exhaustivamente objetivista y racionalista de la naturaleza de la moralidad y del conocimiento moral. La posición que defiendo es conocida, algo engañosamente dadas las connotaciones del termino ‘intuición’ en la cultura popular, como intuicionismo ético. Mantiene que hay hechos valroativos objetivos -hechos como que está mal causar sufrimiento gratuito a otros- más allá de los hechos no-valorativoss naturales; que tenemos cierto tipo de comprensión intelectual de alguno de estos hechos valorativos; y que nos proveen de razones para comportarnos de ciertas formas, independientemente de lo que deseamos. Esta postura es comúnmente vista como ingenua e indefendible. Creo que por lo contrario, que las críticas comunes a ello son más débiles de lo que se toman y no pueden haber persuadido ningún intuicionista razonablemente reflexivo a abandonar su postura.

La primera parte del libro, siguiendo el capítulo introductorio, es negativo: trata de refutar tres teorías alternativas sobre el valor. La segunda parte explica y defiende mi propia postura sobre el valor: el capítulo 5 explica como conocemos verdades morales; el capítulo 6 trata con el problema del desacuerdo moral y el error; el capítulo 7 explica como los valores proveen de razones para la acción; y el capítulo 8 responde a numerosas críticas. Finalmente, al capítulo 9 ofrece una revisión de los principales argumentos del libro, junto con alguna especulación de porqué las conclusiones que defiendo son impopulares y porqué estas cuestiones son importantes.

Quién debería leer este libro? He intentado escribir un libro que pueda ser leído con provecho por otros profesores -pero no intenté escribir uno que sólo pueda ser leído por profesores. La naturaleza de la moralidad y el valor es asunto de todos. Los problemas del relativismo moral y esceptiscismo, si de hecho son problemas, afectan a estudiantes y a personas corrientes tanto como los filósofos profesionales. Esto es una tarea difícil, y numerosas opiniones van a diferir sobre si lo he conseguido exitosamente. He intentado presentar el estado del arte, pero también he explicado los argumentos clásicos que los estudiantes nuevos a este campo deberían de escuchar. Algunos de mis compañeros puede que ocasionalmente se aburran por la repetición de viejos argumentos, mientras que las personas corrientes se confundan por los aspectos técnicos. Para minimizar esta última dificultad, he marcado con asteriscos (‘*’) las secciones más técnicas del libro, incluyendo algunas secciones respondiendo a posturas avanzadas por diferentes individuos en el mundo académico contemporáneo. El no especialista puede saltarse estas secciones sin perder el hilo del argumento.

Este libro se ha beneficiado de muchos comentarios de un número de amigos y compañeros, incluyendo a Elinor Mason, Doug Husak, Ari Armstrong, Bryan Caplan, Robin Hanson, Tyler Cowen, Ananda Gupta, and two anonymous reviewers at Oxford University Press. Stuart Rachels y Richard Fumerton merecen especial reconocimiento por sus extensivos e inestimables comentarios sobre el manuscrito. Estoy agradecido a todos estos individuos, sin ellos el libro sería mucho menos satisfactorio de lo que es.

M.H.

El terrorismo y la esquizofrenia

“La guerra es la salud del Estado” ~ Randolph Bourne

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En la opinión pública y en al política en general, cada vez que hay un atentado terrorista se despierta una esquizofrenia liberticida en cuanto a propuestas de políticas para atacar el problema del terrorismo. Desde bombardear, invadir o mandar más soldados a X lugar hasta el espionaje indiscriminado de centros de culto de Y religión (desafortunadamente, esto último, propuesto por un conocido mío).

Primero de todo, al hablar de un problema como pueden ser los ataques terroristas en Europa o en EE.UU, debemos analizar la magnitud del problema. ¿Es algo importante? ¿Cómo de importante? ¿Hay otras causas que nos ayuden a poner la magnitud de ese problema en perspectiva?

Hay una cita del libro de Steven Pinker Los ángeles que llevamos dentro especialmente ilustrativa:

De hecho, cada año [en EE.UU], menos en 1995 y 2001, han muerto más americanos a causa de rayos, ciervos, alergias a los cacahuetes, picaduras de abeja o “por arder o derretirse la ropa de dormir” que por atentados terroristas.

Para España, una de las causas de muerte que menos se nos pasan por la cabeza que he podido encontrar en el Instituto Nacional de Estadística es “muerte súbita infantil”, desde 2003 (año que marca el inicio de la guerra de Irak) hasta 2009 la suma de muertes por esta causa es de 521 infantes. Las muertes por terrorismo en España (de la RAND Database of Worldwide Terrorist Incidents) en el periodo 2003-09 fueron 205, y esto es cogiendo un corto periodo de tiempo que incluye el atentado terrorista más importante de la historia moderna de España. La “muerte súbita infantil” es causa de más del doble de muertes en el mismo periodo! Si lo comparamos con otras causas de muerte como caídas accidentales, estas ascienden a más de 12.000 muertes para el mismo periodo (en concreto 12.207), actualmente el terrorismo no es mayor peligro que ese maldito peldaño de escalera o una bañera resbaladiza.

Si las muertes son un buen proxy para los costes del terrorismo en España y en otro sitios, comparado con el resta de problemas mencionados, se hace difícil explicar el porqué se le da tanto peso en la opinión pública, política y medios de comunicación. Puede que sea porque estas otras causas de muerte no vienen acompañadas de una llamativa explosión y sus muertes no están concentradas, pero esto no las hace menos peligrosas. Esto ya debería ponernos en alerta sobre la irracionalidad de rodea el asunto. Otra señal de la respuesta irracional que generan los actos de terrorismo son las propuestas para combatirlo, haciéndose escasa mención a la efectividad, costes y demás de estas. Los homicidios (por parte de no terroristas) y los accidentes de tráfico representan un problema mucho, muchísimo mayor que el terrorismo, pero aunque la tortura y el espionaje masivo ayudaran significativamente (que no lo hace, por alguien que la ha sufrido) a reducir el problema, encontraríamos que proponer esto sería una respuesta desproporcionada. Michael Huemer hace comentarios similares para el caso de EE.UU en una charla TEDx, mencionando en específico que la ‘solución’ del problema, como se planteó la guerra de Irak, que Bush la llamó un ‘frente central en la Guerra contra el Terror‘, ha provocado más muertes de estadounidenses (soldados)  que el problema de terrorismo que inicialmente se quería evitar y, probablemente, más del problema inicial a la vez que se han visto reducidas las libertades civiles de la población (ver a partir de 21:50 para el ‘dick pic’ program, con verificación). Todo esto sin hablar de los costes impuestos en territorio extranjero o de los costes económicos de la guerra. Si la ‘solución’ a problema es ‘peor’ (en cuanto a evitar muertes) que el problema en sí, probablemente nos encontramos delante de una respuesta irracional.

Esto no quiere decir que se deba desmantelar toda política de seguridad antiterrorista, concluir esto de la evidencia sería vulnerable a la crítica de Lucas (ver el ejemplo de Fort Knox). Que veamos un problema de, comparativamente, poca importancia no implica que las políticas de seguridad antiterrorista sean poco efectivas y por lo tanto desmantelables con ningún o bajo coste, sino que puede que justamente sean altamente efectivas y por esto observamos pocas muertes por terrorismo. De lo que sí debería hacernos escépticos es de aquellos que reclaman incrementemos sustanciales de los recursos dedicados a paliar este problema (y no otros), que dediquemos muchos más recursos (y sacrifiquemos más libertades) de los que YA dedicamos (sacrificamos).

Ahora bien, una razón para ser escéptico de algunas políticas (existentes) es su ya comentada inefectividad (espionaje masivo y tortura). Los controles de seguridad de la TSA tampoco parecen ser muy efectivos. (a parte de crear potenciales focos de ataque como las líneas de espera). Todd Sandler (2014) en una revisión de la literatura sobre la evidencia empírica de la efectividad de la política antiterrorista da una visión bastante escéptica (especialmente de políticas más de línea dura) de muchas políticas:

Desde el estudio de Landes (1978), ha habido un creciente interés en medir la efectividad de políticas contraterroristas específicas. Aunque las barreras tecnológicas pueden inhibir ciertos tipos de incidentes terroristas, estas barreras pueden tener consecuencias no previstas en la medida que estas causan una transferencia te ataques. La transferencia es un cambio no intencional inducido por la política sobre el comportamiento terrorista, que incluye la sustitución del modo o vía de ataque al ser más difícil su objetivo. Por ejemplo, los detectores de metales hicieron el secuestro aéreo más costoso, mientras que hicieron relativamente menos costoso otras formas de toma de rehenes. Como conseqüència, el número de secuestros aéreos disminuyó a la vez que los secuestros ordinarios se volvieron más frecuentes (Enders & Sandler, 1993). De hecho, la instalación de detectores de metal en 1973 se asoció con un incremento de los incidentes terroristas con víctimas (Enders & Sandler, 2012). Para realmente investigar la efectividad de estas barreras, un investigador debe indagar el impacto de la intervención en substitutos y modos de ataque complementarios. En el caso de los detectores de metal, las incursiones en embajadas más tarde bajaron cuando se instalaron barreras para proteger los recintos (Enders & Sandler, 2012: 166). Landes (1978) no ajustó por estos otros factores. Para juzgar la efectividad de la intervención, uno necesitaría saber los costes y los beneficios resultantes. Esto último es difícil de determinar ya que involucra un contrafactual -el número de ataques en ausencia de intervención [aunque ver el link anterior sobre la TSA].

La transferencia es una consideración clave al evaluar la mayoría de acciones antiterroristas. Por ejemplo, aumentar la seguridad de embajadas indujo a los terroristas a asesinar oficiales fuera del recinto (Enders & Sandler, 1993). Las acciones para dar seguridad a, digamos, estadounidenses en territorio estadounidense a través de homeland security dieron lugar a más ataques contra estadounidenses en territorio extranjero (Enders & Sandler, 2006). Antes después del 11/9, alrededor de un  40% de los ataques terroristas transaccionales estaban dirigidos en contra de intereses estadounidenses, aunque muy pocos de estos ataques han ocurrido en territorio estadounidense después del 11/9 (Enders & Sandler, 2012). Aparentemente los terroristas sospesaron los cambios de riesgo, como la teoría de la acción racional predice, y decidieron donde y como atacar.

Otro desilusión antiterrorista es la aparente inefectividad de las resoluciones y convenciones de las Naciones Unidas. Algunos investigadores vieron una gran oportunidad en estos tratados (Wilkinson, 1986). Estudios sobre la intervención que usan vectores autoregressivos mostraron que anteriores resoluciones y convenciones de las Naciones Unidas no tuvieron un efecto visible en los modos de ataque particularmente tratados (p.e. atentados bomba, secuestros aéreos o hacer estallar aviones) (Enders & Sandler, 1993,2012). Eso es, la media pre-intervención de los ataques terroristas particulares no difiere de la  media post-intervención después de que el tratado fuera ratificado. Esto no es sorprendente ya que estos tratados no tienen mecanismos de cumplimiento y solo unos pocos Estados que no cumplan pueden deshacer los beneficios de los Estados que sí cumplen.

Los estudios de series temporales también han investigado la efectividad de incursiones antiterroristas retaliatorias, como el bombardeo de EE.UU en 1986 sobre Libia, tras el bombardeo de la discoteca La Belle en Berlín. Enders & Sandler (1993) encontraron sustitución intertemporal, donde los terroristas posponían los ataques terroristas planeados para un futuro al presente para protestar en contra de la incursión. Como consecuencia, los ataques terroristas aumentaron después de la incursión y disminuyeron unos meses después ya que los terroristas tenían que reabastecerse de los recursos empleados. El nivel total de ataques terroristas no cambió en el corto plazo. Brophy-Baermann & Conybeare (1994) descubren el mismo patrón para incursiones Israelitas en terroristas Palestinos.

Usando datos Palestinos-Israelitas, Dugan & Chenoweth (2012) proveen de una comparación entre el uso de disuasión represiva y conciliatoria hacia terroristas. Las últimas premiarían a los supuestos terroristas al abstenerse de usar violencia. Los análisis paramétricos y no paramétricos de Dugan & Chenoweth’s (2012)  muestran que las acciones represivas indiscriminadas llevaron a más ataques terroristas mientras que las acciones conciliatorias indiscriminadas resultaron en menores ataques terroristas. Estos resultados encajan con estudios anteriores sobre la represión inducida como reacción a ataques (ver p.e.Bloom, 2005; Rosendorff & Sandler, 2004; Siqueira & Sandler, 2007).

Ante esa evidencia, y la (curcial!) que proporcionaremos más adelante sobre las motivaciones terroristas (básicamente, los expertos en el tema, por lo general, están de acuerdo de que el terrorismo funciona como una venganza a políticas del gobierno, en específico la ocupación militar de territorios extranjeros que los terroristas precian[78]), deberíamos reflexionar sobre algunas de las preguntas que plantea el analista de riesgos  Howard Kunreuther para una política antiterrorista sensata:

  • ¿Cuánto deberíamos estar dispuestos a pagar por una pequeña reducción de probabilidades que ya [!] son extremadamente bajas?
  • ¿Cuánto deberíamos estar dispuestos a pagar por acciones que son principalmente reconfortantes, pero hacen nada o poco para mitigar el riesgo?
  • ¿Cómo pueden otras medidas sociales, que algunos piensan que proveen de mayor protección que el contraterrorismo, obtener una mayor atención?

Para estas preguntas, voy a traducir el apartado de Terrorismo del libro The Problem of Political Authority de Michael Huemer, donde describe el problema del terrorismo, su relevancia y a qué tipo de soluciones deberíamos aspirar (desde una perspectiva estadounidense) .

12.4 Evitando el Terrorismo

Desde 2001, los estadounidenses han estado preocupados con la amenaza del terrorismo, y esta preocupación ha llevado a una expansión significativa de los poderes del gobierno central. Podría pensarse que el gobierno es necesario para proteger a las personas de esta amenaza.

12.4.1 La amenaza terrorista

Entre 1968 y 2009 (los años para los cuales hay datos disponibles) los ataques terroristas se han cobrado alrededor de 3200 vidas dentro de los Estados Unidos (casi todas el 11 de Septiembre de 2001) y 64000 vidas alrededor del mundo.[58] Durante el mismo periodo, los homicidios no terroristas dentro de los Estados Unidos se cobraron 802000 vidas.[59] El número total de muertes estadounidenses por todas las causas durante ese periodo de tiempo fue alrededor de 91 millones.[60] En consecuencia, en los Estados Unidos, el terrorismo explica alrededor del 0.4 por ciento de todos los asesinatos y el 0.004 por ciento de todas las muertes. Estas cifras inicialmente hacen difícil ver al terrorismo entre las amenazas mas serias a las que se enfrenta los Estados Unidos o el mundo.

La única forma en la que uno podría ver el terrorismo como una seria amenaza, en consecuencia, es si uno sospecha que el terrorismo futuro va a ser múltiples veces peor que el terrorismo anterior. Esto puede ser cierto si los terroristas consiguieran armas nucleares o biológicas. No hay una forma fiable de estimar la posibilidad de que esto ocurriera; aunque, algunos expertos en la materia han dado valoraciones alarmantes. En 2005, el Senador de los EE.UU Richard Lugar encuestó a 85 expertos en seguridad nacional y no proliferación de alrededor del mundo sobre sus valoraciones del riesgo de terrorismo que involucre armas de destrucción masiva (ADM). De media, los encuestados consideraron que un ataque terrorista nuclear en algún lugar del mundo dentro de los próximos 10 años era un 29% probable y que un gran ataque biológico un 33% probable.[61] En 2008, la Comisión sobre la Prevención de la proliferación de ADM y Terrorismo del gobierno de los EE.UU, consideró mas probable que no, que ocurriera un ataque terrorista con ADM en algún lugar del mundo para el año 2013, siendo un ataque biológico mucho más probable que un ataque nuclear.[62]

Estas valoraciones deberían tomarse con cierto escepticismo, ya que los expertos en seguridad nacional pueden tener un sesgo hacia exagerar las amenazas a la seguridad nacional. Aquellos que están más predispuestos a preocuparse por las amenazas a la seguridad nacional es más probable que acaben siendo expertos en seguridad nacional. Muchos de estos expertos trabajan para gobiernos, que tienden a beneficiarse de la percepción pública de serias amenazas a la seguridad nacional. Y lo que es más importante, las valoraciones de este tipo son las menos fiables y las fácilmente más influenciadas por sesgos.[63] Esta falta de fiabilidad puede que se vea reflejada en el hecho de que las valoraciones de los expertos de la probabilidad de terrorismo con ADM cubren todo el rango desde 0 hasta 100 por ciento.[64] Los expertos que proveen de una detallada consideración de las varias formas en las que una trama terrorista puede fracasar tienden a ver muchos menos riesgos que los indicados en el previo parágrafo.[65]

Mientras que no hay acuerdo ni en la probabilidad aproximada de un ataque terrorista con ADM, hay un acuerdo generalizado de que este ataque tendría consecuencias extremadamente serias, empezando por la posibilidad de cientos de miles de muertes.[66] En el peor de los escenarios contemplado por expertos, las víctimas mortales serían equivalente a unas pocas décadas de homicidios ordinarios en los Estados Unidos. Mientras esto no es una amenaza existencial a la sociedad Americana o cualquier otra, sigue siendo algo preocupante.

12.4.2 Las raíces del terrorismo

¿Por qué ocurren los atentados terroristas? Hay dos amplias perspectivas sobre las motivaciones de la mayoría de terroristas.  La primera es la imagen del ‘choque de civilizaciones’, expuesta elocuentemente por el presidente de los EE.UU George W. Bush en 2001:

Odian lo que ven aquí mismo en esta cámbra: un gobierno elegido democráticamente. […] Ellos odian nuestras libertades: nuestra libertad religiosa, nuestra libertad de expresión, nuestra libertad de voto y reunión y de disentir unos con otros. […] Estos terroristas matan no meramente para poner fin a vidas, sino para quebrar y acabar con un modo de vida. […] Esto es una lucha de civilizaciones. Esta es la lucha de todos los que creen en el progreso y pluralismo, tolerancia y libertad.[67]

Según este punto de vista, los terroristas están motivado por objetivos fundamentalmente malvados, y EE.UU es el blanco a causa de sus notables virtudes. Ningún cambio en la política gubernamental, menos una conversión a una teocracia islámica, podría esperarse que tuviera un impacto significativo en las motivaciones de los terroristas.

Otro punto de vista, atribuye el sentimiento anti-EE.UU a políticas específicas de los Estados Unidos en el extranjero, particularmente en Oriente Medio. Entre estas políticas están las sanciones auspiciadas por los Estados Unidos en contra de Iraq tras la primera guerra del Golfo Pérsico; el apoyo de los Estados Unidos a Israel en los que algunos describen como la opresión de los Palestinos; la presencia continuada de tropas estadounidenses en países musulmanes, particularmente en la Península Arábiga desde la primera guerra del Golfo; las recientes invasiones y ocupaciones de Afganistán y Irak, con la consecuente muerte de decenas de miles de ciudadanos de esos países; y el abuso de prisioneros en Abu Ghraib y otros sitios. Cada una de esas acciones, se argumenta, contribuye a una marea de resentimiento hacia los Estados Unidos, particularmente en países musulmanes, permitiendo a grupos terroristas reclutar miembros adicionales.[68]

¿Cuál de estas concepciones básicas es más correcta? La evidencia se muestra fuertemente a favor de la teoría de las ‘represalias de la política exterior’. Para empezar, las declaraciones de bin Laden y otros lideres terroristas llamando a la jihad contra Estados Unidos citan  políticas exteriores estadounidenses concretas como justificación, principalmente la presencia de tropas de los Estados Unidos en la tierra de los dos Lugares Sagrados (la Península Arábiga), el apoyo de los Estados Unidos a Israel, y la guerra y sanciones económicas de los Estados Unidos contra Irak.[69] No citan los valores liberales de la América democrática, ni tampoco tienen como blanco las democracias liberales no involucradas en Oriente Medio. Presuntamente, estos lideres terroristas estarían en una mejor posición para saber sus propias motivaciones que los oficiales del gobierno de los Estados Unidos u otros observadores distantes, y estaría en sus intereses revelar estas motivaciones si aspiran a coaccionar naciones a ceder a sus deseos. En contraposición, los oficiales del gobierno pueden sufrir de un sesgo en dirección de rebajar la responsabilidad del mismo gobierno en los sentimientos terroristas, particularmente si los oficiales no tienen intención de modificar las políticas que puede que hayan llevado a esos sentimientos.

Expertos que estudian las motivaciones terroristas han llegado a conclusiones similares. El antropólogo Scott Atran ha dedicado años al estudio de terroristas en un varios países alrededor del mundo, adentrándose en sus comunidades y entrevistando a terroristas. Atran encuentra que los terroristas contemporáneos están motivador por el ultraje moral llevado a cabo por estadounidenses en contra de musulmanes en Irak, Afganistan y demás lugares. Encuentra que los yihadistas no están motivados por el odio a la libertad y democracia, como Bush afirmó, ni son ‘nihilistas’, como Obama ha afirmado.[70] Ellos se ven a ellos mismos como héroes con el coraje de enfrentarse a un enorme opresor. Como un miembro del politburó de Hamas dijo, ‘George Washington estuvo luchando contra el ejercito más fuerte del mundo, más allá de toda razón. Esto es lo es precisamente lo que estamos haciendo.'[71]

Robert Pape y James Feldman han estudiado todos los 2200 ataques terroristas suicidas que han ocurrido en el mundo entre 1980 y 2009. Encuentran que estos ataques no estaban principalmente motivados por diferencias religiosas. En cambio, casi todos los ataques estaban motivados por un deseo de acabar con la ocupación militar de un territorio que los terroristas preciaban. Esta era la única constante a través de grupos terroristas seculares o religiosos y a través de todos los países, desde Cisjordania hasta Sri Lanka o el Líbano o Chechenia.[72] Esto incluye los ataques terroristas del 11/9/2001 que inspiraron a los estadounidenses horrorizados a preguntar, ‘¿Por qué nos odian?’ Aquí tenemos las palabras de tres de los secuestradores del 11/9:

Abu al-Jaraah al-Ghamidi: ¿Qué está pasando en países musulmanes hoy en día? Ocupación flagrante sobre la cual no hay duda alguna… No hay mayor obligación después de la fe que repelerla.

Abu Mus’ab Walid al-Shehri: Repeler a los estadounidenses ocupando la tierra de los Dos Santuarios… es la más obligatoria de las obligaciones.

Hamza al-Ghamdi: Y yo digo a Estados Unidos: si quiere que sus ejércitos y gente estén seguros, entonces deben retirar todas sus fuerzas de las tierras musulmanas y dejar todos nuestros países.[73]

No hace falta decir que el esfuerzo en entender las motivaciones de los terroristas no implica simpatía hacia los terroristas, ni involucra ningún intento de apartar la culpa moral por las acciones terroristas de los mismos terroristas. Una comprensión precisa de las motivaciones de los terroristas, libre de sesgos autocomplacientes, es simplemente el primer paso para entender como evitar ataques terroristas en el futuro.

12.4.3 Soluciones violentas y no violentas

¿Como debería el problema del terrorismo ser abordado? La mayoría de gobiernos se centran en la estrategia de ejecución: rastrear y capturar o matar tantos terroristas como sea posible. Se espera que esto va a incapacitar a la mayoría de personas que, de otro modo, cometerían actos terroristas, además de disuadir a otros que podrían considerar hacerse terroristas. Muchos terroristas han sido capturados o eliminados, y esto presuntamente ha prevenido muchos ataques terroristas que, de otro modo, hubiesen ocurrido.

Al mismo tiempo, hay razones para preocuparse por la estrategia general. Es imposible capturar a todos los terroristas, e incluso capturar a un gran porcentaje de ellos puede ser muy difícil y demandar grandes sacrificios, tanto en términos materiales como en términos de libertades civiles. La persecución va a ser crecientemente difícil en el futuro, ya que a medida que la sociedad avance económica y tecnológicamente, más y más personas van a tener acceso a herramientas que puedan causar gran destrucción. Los gobiernos puede que recurran a crecientes métodos draconianos de persecución. A pesar de todo, estos métodos puede que ellos mismos creen más resentimiento,  llevando a más y más gente a convertirse en terroristas; esto es más probable si los métodos incluyen tortura u otras formas de abuso a prisioneros. Si el gobierno continua las políticas que llevaron a sentimientos terroristas en primer lugar, nuevos terroristas reclutados van a continuar apareciendo de forma regular, perpetuando un constante estado de conflicto. Según una encuesta de Gallup, el 7 por ciento de los 1.6 billones de musulmanes consideraron los ataques del 11/9 completamente justificados, mientras que el 37 por ciento consideraron los ataques o completamente, ampliamente o algo justificados.[74] Con tal gran número de personas dando abrigo a alguna simpatía por el terrorismo, parece que una estrategia efectiva debe centrarse en reducir la marea de indignación en vez de desplegar cada vez más y más violencia para destruir el enemigo. Cuando nos encaramos con oponentes que se obtienen de una comunidad que contiene decenas o centenares de millones de personas indignadas, una estrategia puramente combativa es más probable que produzca un creciente ciclo de derramamiento de sangre que resultará trágico para ambos lados.

El enfoque ideal contra terrorismo sería actuar de alguna forma que nadie, o sólo como mucho muy pocas personas, tuvieran el tipo de cólera que les motiva a cometer ataques terroristas en primer lugar. Si los ataques terroristas están motivados por mera maldad o por el odio de la libertad, entonces esto no es factible [si preciamos más nuestras libertades]. Pero si, como he argumentado, el terrorismo surge como represalia a políticas específicas del gobierno, entonces el problema se podría solucionar a través de la eliminación de esas políticas.

Por supuesto, una nación con un gobierno puede llevar a cabo una política exterior no intervencionista y así evitar ser el blanco de terrorismo. Aún así, debería tenerse en mente que la existencia de un gobierno crea un constante, no trivial, riesgo de que el gobierno vaya a llevar políticas que causen que sus propios ciudadanos sean el blanco de ataques terroristas. La propia imagen del gobierno, casi por su propia naturaleza, es la de una agencia que funciona para combatir amenazas a la sociedad a través de la fuerza. Aunque, si bien no es inevitable, es natural que los gobiernos vayan a reaccionar ante las amenazas percibidas de una forma agresiva que perpetúe el ciclo de violencia. Es más probable que las entidades políticas democráticas den apoyo a estas políticas, en vez de restringir el Estado una vez este ciclo se inicia. En un debate presidencial del 2011, el candidato Republicano Rick Santorum recibió aclamaciones del público al declarar que Estados Unidos fue atacado en 2001 a causa del odio de los terroristas por la libertad, oportunidad y el “excepcionalismo” estadounidense. El candidato rival Ron Paul respondió citando las declaraciones reales de al Qaeda como evidencia de que las políticas exteriores de los Estados Unidos eran el motivo para esos ataques. Paul recibió silbidos de la audiencia por sus comentarios.[75] Esta, ciertamente anecdótica, evidencia sugiere que las entidades políticas democráticas, tienden a preferir candidatos que culpan de las amenazas a la mera maldad de los enemigos de la nación, por encima de candidatos que correctamente atribuyen la hostilidad de los enemigos a previas políticas del gobierno. Este es un mal presagio para la perspectiva de resolver estos conflictes sin un terrible derrame de sangre.

NOTA: Y no tan anecdótica

Como fuente de creación del ISIS también tenemos parte del efecto blowback y algunos de sus miembros también expressan motivaciones similares. Las motivaciones de terroristas tras el 11M son similares a las que menciona Huemer para el 9/11

Referencias

[58] Todos los datos de las muertes por terrorismo provienen de la Rand Corporation (2011).

[59] Disaster Center 2011a. Me centro en muertes estadounidenses aquí a causa de que datos fiables de EE.UU son mucho más fácilmente accesibles que estadísticas mundiales.

[60] Disaster Center 2011b. Las muertes totales para años no mostrados en la tabla fueron estimados a partir de las muertes totales de los años cercanos.

[61] Lugar 2005, 14, 19

[62] Commision on the Prevention of WMD Ploriferation and Terrorism 2008, xv. Para similares serias advertencias, ver Alison 2004, 15; Bunn 2006.

[63] El método usual para evaluar la probabilidad de un suceso involucra observar su frecuencia en un gran número de ensayos. En el caso actual, no hay instancia alguna de que el suceso se haya observado. Otro enfoque es observar la frecuencia de cuasi accidentes – casos en los que el evento casi ocurre. No hay casos conocidos en los que terroristas estuvieran muy cerca de un ataque con ADM exitoso; aunque ha habido numerosos casos en los que planes terroristas para distribuir agentes tóxicos han sido frustrados, y otros en los que individuos o grupos no autorizados han sido atrapados con muestras de uranio altamente enriquecido (Cordesman 2005, 22-4). La forma mas fiable de evaluar las probabilidades puede ser establecer un mercado de predicciones (ver, p.e. http://www.intrade.com). El gobierno de los EE.UU ha considerado establecer un mercado de predicciones sobre terrorismo pero rechazó la propuesta por razones emocionales (CNN 2003).

[64] Lugar 2005, 14, 19.

[65] Ver Levi 2007. Aunque Levi rehúsa ofrecer una valoración numérica del riesgo de terrorismo nuclear, la impresión que deja es mucho menos alarmista que la de los previos autores. Aún así, Levi aconseja vigorosamente a favor de fortalecer las defensas en contra del terrorismo nuclear.

[66] Levy (2007, 38) menciona la posibilidad de 100000 muertes a causa de un ataque nuclear terrorista en New York; Allison (2004, 4) menciona la posibilidad de medio millón de muertes inminentes a causa del mismo suceso, mas cientos de miles más en las siguientes horas del suceso.

[67] Bush 2001.

[68] Ver, por ejemplo, Hornberger 2006.

[69] bin Laden 1996; bin Laden et al. 1998.

[70] Ver Obama 2004, x: ‘Nor do I pretend to understand the stark nihilism that drove the terrorists that day and that drives their brethren still My powers of empathy, my ability to reach into another’s heart, cannot penetrate the blank stares of those who would murder innocents with abstracte, serene satisfaction.’

[71] Atran 2010, 347. Ver Atran 2010, 53-4, 55-6, 114-15, 290, sobre motivaciones terroristas. Atran (2010, 4-5, 42-3) ponen en tela las afirmaciones de Bush y Obama.

[72] Pape and Feldman 2010, 9-10.

[73] De los vídeos de los mártires del 11/9, citados en Pape y Feldman 2010, 23.

[74] Sobre la encuesta, ver Atran 2010, 57-8; Satloff 2008. Sobre la población musulmana, ver Pew Research Centrer 2009.

[75] CNN 2011; video clip, https://www.youtube.com/watch?v=0xt_c1LlWdg

[78] Pape, Robert A. and James K. Feldman. 2010. Cutting the Fuse: The Explosion of Global Suicide Terrorism and How to Stop It. Chicago, Ill.: University of Chicago Press. Páginas 9-10.
Atran, Scott. 2010. Talking to the Enemy: Faith, Brotherhood, and the (Un)making of Terrorists. New York: HarperCollins. Páginas 53 – 4, 55 – 6, 114 – 15 y 290

Niveles de conocimiento económico

Bryan Caplan escribió un artículo hace tiempo presentando un esquema del conocimiento macroeconómico por niveles. Recientemente, Anthony J. Evans, en Markets for Managers, presenta una idea similar:

Or, as Arnold Kling puts it, there are three schools of thought. To Chicago economists ‘markets work, use markets’. To Keynesian economists ‘markets fail, use government’. But to Austrian economists ‘markets fail, use markets’. If there’s inefficiency, then there is waste. And all waste is a profit opportunity. It is precisely because markets fail that there’s an incentive for entrepreneurs to find new ways to do business. The identification of friction does not cast doubt on the ability of markets to serve as a coordination device. As my professor Peter Boettke would say, if it wasn’t for real world friction we’d fall over whenever we tried to put one foot in front of the other. The ‘information economists’ are right – friction is the norm. But this isn’t necessarily a bad thing. After all, try to imagine a world of perfect information. In the movie ‘What Women Want’, Mel Gibson had the power of understanding exactly what women were thinking. There was less of an information asymmetry. But even if such a world were possible, it wouldn’t necessarily be desirable.

Nivel 1, La posición popular (Los mercados fallan mucho, el Estado funciona mejor, usa el Estado a ser posible): Los mercados son horribles y de suma cero. Hace falta regular todo aspecto de los mismos, o incluso nacionalizar algunas industrias y el libre comercio. En el extremo, de no ser por los problemas prácticos que tiene, implementar la planificación central.

Nivel 2, Economía de Primer Semestre (Los mercados funcionan bien, el Estado suele fallar, usa los mercados siempre): Los mercados son geniales. Pueden resolver todo problema que te imagines fácilmente. Los Estados empeorarán siempre las cosas si intervienen.

Nivel 3, Economía de Segundo Semestre (Los mercados suelen fallar, los Estados a veces funcionan, usa el Estado a veces): Los mercados fallan. Hay externalidades, bienes públicos, y fallos de mercado. Por tanto, aunque los mercados están bastante bien, el Estado tiene un papel importante que jugar a la hora de regularlos y asegurar de que funcionen adecuadamente. Los mercados totalmente libres son una fantasía.

Nivel 4: Public Choice (Los mercados fallan a veces, los Estados fallan más, usa los mercados): Los Estados también fallan. Los fallos de mercado deben ser tenidos en consideración junto con los fallos de Estado, y resulta que en muchas ocasiones, los costes de la intervención estatal superan a sus beneficios, por lo que es mejor dejar fallos de mercado sin resolver.

Nivel 5, Análisis Institucional/Cultural (Los mercados funcionan muy bien, los Estados no funcionan tan bien, usa los mercados). La acción voluntaria, y las normas institucionales, culturales, y morales pueden resolver, hasta cierto punto y dado el tiempo suficiente, externalidades, fallos de mercados y proveer bienes públicos. La gente no es completamente egoísta, y puede diseñar ingeniosos arreglos institucionales y contratos para permitir una cooperación más robusta. Las condiciones económicas para la eficiencia económica son vistas como suficientes, no necesarias. Esto explica por qué los Estados funcionan mejor de lo que describe la Public Choice, pero también por qué los mercados funcionan aún mejor de lo que las teorías de fallos de mercado describen.

Ocurre algo curioso: El Nivel 5 es similar al Nivel 2, que es un nivel mucho menos sofisticado, lo que puede explicar la escasa popularidad del Nivel 5. Los que ocupan este nivel pueden parecer los ‘fundamentalistas del mercado’ del Nivel 2, inconscientes del conocimiento del Nivel 3. Brya Caplan ilustra esto aquí:

So just to play into your fears, I’ll begin by quoting Dr. Horrible’s Sing-Along Blog.  In this scene, Penny is telling Dr. Horrible about her last date – never realizing that Dr. Horrible is secretly in love with her.

Penny: But, he turned out to be totally sweet. Sometimes people are layered like that. There’s something totally different underneath than what’s on the surface.
Dr. Horrible: And sometimes there’s a third, even deeper level, and that one is the same as the top surface one. Like with pie.

This scene perfectly captures what I’m going to tell you about health care.  On the surface, a free market in health care seems like the best approach.  When you look a little deeper, the free-market approach seems naive and dangerous.  When you look deeper still, however, the free market approach turns out to be the best after all.

20 Aniversario de la Declaración de Independencia del Ciberespacio

Kenneth Knowlton, Statue of Liberty and Lazarus’ Poem” 1986


 

Se me ha pasado por 4 días, mecachis.

El 8 de Febrero de 1996, John Perry Barlow, ciberlibertario (crypto?) y fundador de la EFF, presentó un texto en Davos llamado “Declaración de Independencia del Ciberespacio”. Este texto fue una respuesta a la aprobación en 1996 de la Telecommunications Act en los Estados Unidos. Se trata de un texto de orientación libertario-anarquista, que reniega de cualquier tipo de autoridad Estatal sobre el ciberespacio, siendo este soberano. Es…

“…un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento.

Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o el conformismo.

¿Pero realmente ha terminado así? ¿Es deseable que sea así? Les dejo a los lectores el plantear respuesta a estas preguntas.

Inglés: https://www.eff.org/cyberspace-independence

Castellano: http://biblioweb.sindominio.net/telematica/manif_barlow.html

Català: http://dmi.uib.es/~valverde/declara.html

Aquí pueden ver un vídeo donde John Perry Barlow lee la declaración:

~Ethon~

Recomendaciones (IX)

A hen is only an egg’s way of making another egg (Samuel Butler)

http://blog.honk.at/wp-uploads/2012/04/chicken-egg.jpg

¿Es posible una política monetaria más sana? En el Adam Smith Institute proponen una reforma para el Banco de Inglaterra en tres etapas: modificar la forma en la que se llevan a cabo los QE, introducir la regla monetaria conocida como NGDP targeting, y finalmente, introducir un modelo de free banking puramente privado.

De forma separada, argumentan que eliminar la garantía estatal de los depósitos bancarios puede ser una buena idea para la estabilidad del sistema bancario.

A veces se escuchan críticas contra el concepto de Homo Economicus. ¿Dónde comenzaron estas críticas? En este paper de Joseph Persky, se da una respuesta.

Which came first, the chicken or the egg? No te preocupes más: Los economistas acuden en tu ayuda. En 1988, Thurman & Fisher publican un artículo estudiando desde el punto de vista de la causalidad de Granger qué causa qué.

Una presentación de la filosofía de Ayn Rand en la Stanford Encyclopedia of Philosophy, junto a las razones por las que la mayoría de los filósofos la rechazan.

En el blog de Miles Kimball, una guía sobre cómo expandir el sector caritativo de la economía como alternativa parcial al gobierno.

En política, los think tank son quienes en muchas ocasiones hacen llegar el conocimiento experto a los políticos para que tomen decisiones informadas, e intervienen en debates públicos para enriquecerlos. ¿Sirven de algo los think tanks en España? Un paper argumenta que no tienen mucho impacto.

En la Stanford Encyclopedia of Philosophy, una nueva entrada sobre la filosofía política de John Locke.

Dos reviews, de Andrew Sabisky y James Thompson del nuveo libro de Adam Perkins ‘The Welfare Trait’, donde describe cómo el Estado de Bienestar afecta a la personalidad de los ciudadanos.

La discusión en el blog de Scott Alexander del debate sobre las armas y el crímen en EEUU (Parte I, Parte II)

¿Es el capitalismo imperialista? ¿Y el comunismo? Reflexiones del blogger anónimo Lord Keynes.

La teoría de precio como profiláctico contra falacias económicas populares, o sobre cómo saber de fundamentos de economía ayuda a no caer en razonamientos que parecen sólidos, pero que no lo son.

¿Varía el racismo con la inteligencia? Sí: la gente inteligente es menos racista, pero al mismo tiempo no tiende a apoyar políticas de discriminación positiva.

Algunos modelos en psicología moral predecían que el asco puntual inducía cambios detectables en juicios morales. Un nuevo meta-análisis argumenta que existe sesgo de publicación en la literatura y que al tener en cuenta toda la evidencia, el efecto desaparece.

‘No tengo nada que esconder’ y otros malentendidos de la privacidad. Artículo en el que se analiza detalladamente el clásico argumento de que ‘para qué quieres privacidad si no tienes nada que esconder’, según el cual no hay perjuicio a la privacidad si el gobierno no encuentra una actividad ilegal, en cuyo caso, la persona no tiene derecho a reclamar que se mantenga en secreto. El autor encuentra el argumento equivocado y creo que es interesante, dado su extendido uso.

DAAAAAMN GUUURL. MANY PAPERS, MUCH KNOWLEDGE. OOHH MY DAAAYUM!