¿Quién regula y paga precios ajenos al valor?

La Asociación Española de Economía de la Salud (AES) anunció el premio al mejor artículo en economía de la salud de 2014. Uno de los dos artículos premiado fue “Launch prices for new pharmaceuticals in the heavily regulated and subsidized Spanish market, 1995–2007” de Jaume Puig-Junoy y Beatriz González López-Valcárcel, publicado en Health Policy. Tenemos la suerte de contar con una entrada de uno de los autores en calidad de invitado.


El objetivo del estudio de  Puig-Junoy y González (2014) consiste en identificar y cuantificar los factores que influyen en el precio de lanzamiento de nuevos productos farmacéuticos en un mercado fuertemente regulado y altamente subsidiado como el español, que representa el quinto mercado europeo y el séptimo mercado mundial de acuerdo con el volumen de ventas de productos farmacéuticos. El precio estudiado corresponde al precio de nuevos productos farmacéuticos dispensados ​​en farmacias y financiados por el asegurador público que se han comercializado en el período 1997-2005.

Puig-Junoy y González parten del modelo LCEP y lo amplían añadiendo variables explicativas de control basadas en hipótesis específicas para el mercado español. Según LC y EP, tanto en EE.UU. como en Suecia los productos farmacéuticos más innovadores reciben una prima en su precio en relación a aquellos con un avance terapéutico menor. La hipótesis de Puig-Junoy y González es que también en España la eficacia y la seguridad o valor terapéutico incremental deberían ser determinantes básicos del precio de lanzamiento, pero que el sistema de regulación de precios/reembolso puede conducir a una estrategia de precios de introducción elevados (skimming pricing) para todos los productos, independientemente de su eficacia incremental.

La hipótesis central de este trabajo se basa en dos aspectos económicos y regulatorios del mercado español para los nuevos medicamentos. En primer lugar, según la legislación española en materia de medicamentos vigente desde 1990, el precio debe reflejar su valor terapéutico, así como el coste de los tratamientos comparables. Y, en segundo lugar, se ha observado que el precio de los medicamentos  que llevan en el mercado varios años va sufriendo una erosión progresiva porque no hay criterios automáticos o explícitos para actualizar los precios. Por tanto, los medicamentos antiguos presentan una tendencia decreciente de sus precios reales y las empresas farmacéuticas tienen fuertes incentivos para introducir sus nuevos productos a precios altos que compensen la previsible erosión futura.

Puig-Junoy y González (2014) modelizan los precios de lanzamiento de nuevos productos farmacéuticos financiados por el SNS español a partir de la negociación entre los representantes de la empresa y representantes gubernamentales (agencias reguladoras y pagadores de servicios de salud públicos). El organismo regulador, que también está a cargo de la calificación del valor terapéutico, puede utilizar esa calificación para forzar los precios a la baja, sobre todo para aquellos nuevos medicamentos que tienen un mercado potencial amplio y pueden imponer una fuerte carga presupuestaria. Por supuesto, la empresa podría a su vez seleccionar las indicaciones de forma estratégica (tamaño del mercado) para maximizar sus objetivos, así como decidir retrasar el lanzamiento.

Los reguladores y financiadores públicos consideran otros factores además del grado de innovación terapéutica en sus negociaciones de precios/reembolso, como la preocupación por el impacto presupuestario (que depende del número esperado de las recetas, y su tasa de copago), o los objetivos de política industrial (así, podrían  permitir precios más altos para las empresas nacionales, o intentar atraer inversiones en I + D), que deben ser considerados en el modelo empírico. Por otra parte, en Europa el proceso de autorización de nuevos fármacos se ha ido centralizando progresivamente. Durante el periodo de estudio algunos medicamentos han sido autorizados por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), mientras que otros están autorizados a nivel nacional. Desde 2004, la mayoría de los productos biológicos, así como todos los nuevos medicamentos contra el cáncer, el VIH, la diabetes y otras condiciones tienen que ser aprobados de forma centralizada por la EMA. El modelo cuestiona si las vías centralizadas / descentralizadas al mercado están asociadas con diferenciales sistemáticos de  precios de lanzamiento.

Contrariamente a las expectativas y a los resultados publicados por Lu y Comanor (1998) para los EE.UU. y por Ekelund et al (2003) para Suecia, los resultados indican que en España el valor terapéutico o el grado de innovación no parece ser un factor clave en la determinación del precio de entrada de los medicamentos nuevos. Los resultados es este estudio muestran que en el mercado español, altamente regulado y sin mecanismos de revisión periódica de los precios, los productos terapéuticamente similares (me-too) siguen en la práctica la misma estrategia de cream skimming (elevados precios de entrada) que los más innovadores. Las empresas biofarmacéuticas han estado utilizando el mecanismo de regulación de precios para introducir grandes y pequeñas novedades a precios más altos que los existentes, como una forma de recuperar la erosión que la inflación y las rebajas unilaterales de precios provocan en los precios a medida que transcurre el tiempo.

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La conclusión del estudio relativa al hecho de que el precio de los nuevos medicamentos está poco influenciado por su grado de innovación es robusta a medidas alternativas del grado de innovación. El hecho de que en España, al contrario que en Suecia y otros países europeos, no hay un nivel máximo para ratio coste-efectividad incremental de los nuevos medicamentos podría ayudar a explicar ese resultado. En la negociación actual de precios no hay necesidad de justificar el coste por AVAC (Años de Vida Ajustados por Calidad), lo que resulta en la elevadísima dispersión en el coste por año de vida ganado con las nuevas terapias oncológicas, tal como han descrito muy acertadamente Oyagüez et al (2013).

Este estudio aporta evidencia empírica adicional que apunta la necesidad de adoptar reformas en el sistema de regulación de precios a fin de que el valor terapéutico se tome en cuenta de forma apropiada. En este contexto, curiosamente, España es hasta ahora uno de los pocos países europeos que aún tienen que adoptar con eficacia una política clara sobre esta cuestión a pesar de lo establecido en disposiciones normativas de los últimos años.

JAUME PUIG-JUNOY, Universitat Pompeu Fabra, Departmento de Economía y Empresa, Barcelona

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Seguros de salud, Mas-Colell y el argumento liberal-libertario (II)

“The mathematical prerequisites for use of the book are basic knowledge of calculus, some familiarity with linear algebra and a grasp of the elementary aspects of probability”

MAS-COLELL, ANDREU, MICHAEL DENNIS WHINSTON, AND JERRY R. GREEN. MICROECONOMIC THEORY

En una entrada anterior explicamos la mayor crítica de Mas-Colell a lo que él llma el argumento libertario a favor de un mercado de seguros sanitarios y lo hemos diferenciado de la falla de mercado que es la selección adversa. En esta entrada intentaremos responder a la crítica de Mas-Colell.


El punto de partida

El primero que podemos apreciar del modelo que presenta Mas-Colell es que las condificiones de eficiencia (seguro universal eficiente) depende del punto de partida del modelo. El modelo parte de una población homogénea, de ahí que todo el mundo se asegure a las mismas primas. Si además suponemos que tm = 0, no se recibe ningún subsidio cuando se está enfermo, a parte del tratamiento (en t = 2), la prima que pagarán todos los individuos en t = 1 ser´´a de αc (por la condición: tb + tm = -αc). Ahora, introduciremos una pequeña modificación al modelo que Mas-Colell presenta: una población heterogénea de partida. Sabemos que la población nunca es homogénea, sabemos que los individuos tienen diferencias apreciables entre sí de forma que un punto de partida más realista incorporará individuos con mayor o menor probabilidad de enfermar. Tenemos dos grupos de igual tamaño con diferentes probabilidades: 0 < α1 < 1 i 0 < α2 < 1. Si los diferentes grupos son suficientemente grandes para aplicar la ley de los grandes números, en t = 2 tendremos una fracción de la población  (α1 + α2)/2 enferma y las primas (con la condición anterior de tm = 0) para el primero grupo serán de α1c y para el segundo grupo α2c. Ahora imaginemos que en vez de dos grupos, tenemos tres gruòs de igual tamaño con las siguientes probabilidades de enfermar: 0 < α1 < 1, 0 < α2 < 1 i 0 < α3 < 1. Si los grupos son suficientemente grandes para aplicar la ley de los grandes números, en t = 2 tendremos una fracción de la población (α1 + α2 + α3)/3 enferma y las primas para el primer grupo serán de α1c, para el segundo grupo de α2c y para el tercer grupo de α3c. Como podemos ver, un mercado competitivo de seguros médicos, fija las primas a cada individuo según el coste esperado de los gastos médicos de este, que dependerán de su probabilidad de enfermar (ya que el coste es constante y como Mas-Colell asumimos una enfermedad y un nivel de tratamiento). Hará falta tener en cuento esto cuando analicemos el benchmark que utiliza Mas-Colell (el de la población homogénea).

La contratación ex ante: el salto de la homogeneidad a la heterogeneidad

En el post anterior hemos visto que Mas-Colell utiliza en su modelo de benchmark, el que utilizará para juzgar los resultados del argumento libertario. Como bien nota Mas-Colell:

La aplicación del principio libertario sobre el trasfondo de una población homogénea tendrà el resultado previsto, es decir, la cobertura universal eficiente, sota una condición: que el mercado (competitivo) y la contratación de póliza de seguros tenga lugar antes de la resolución de incertidumbre, es a decir, en un instante suficientemente ex ante para que todos los agentes econòmicos sean autènticamente simètricos (es decir, iguales). En efecto, si así es, entonces todos los ciudadanos adquieren en el mercado competitivo la misma cantidad de pólizas de seguros (simplemente por simetría: son todos iguales); en particular, todos ellos pagarán y recibirán lo mismo. Además, por el bien conocido teorema de la mano invisible (o, más técnicamente, por el <>) el resultado final, es a decir, el equilibrio competitivo del mercado, es eficiente. Sin embargo, en nuestro modelo simplificado, hemos visto que hay una sola asignación de recursos que es eficiente ex ante y por la cual las transferencias monetarias de todos los ciudadanos son idénticas: es la que resulta de la cobertura universal eficiente.

Andreu Mas-Colell

Como podemos ver el mercado libertario no tiene ningún problema… a menos que se modifique arbitrariamente el punto de partida, recordemos que: “La aplicación del principio libertario sobre el trasfondo de una población homogénea tendrà el resultado previsto, es decir, la cobertura universal eficiente, sota una condición: que el mercado (competitivo) y la contratación de póliza de seguros tenga lugar antes de la resolución de incertidumbre…”. Justamente Mas-Colell critica que un mecado competitivo, delante de una población de partida no homogénea es ineficiente ya que no cumple las condiciones de eficiencia que él encuentra partiendo de una población homogénea!

Rothschild i Stiglitz (1976) y la condición de eficiencia de que todo el mundo debe ser tratado.

Una vez hemos visto que Mas-Colell está aplicando la condición de eficiencia de poblaciones homogéneas para juzgar una población no homogénea, debemos ver que condiciones de eficiencia debería cumplir una población no homogénea En una entrada de blog, por temes prácticos y más por el trabajo que lleva, no haremos la demostración formal de las condiciones bajo las cuales el mercado es eficiente, aunque si tenemos mercados completos (información perfecta [en este caso la información exacta sobre la probabilidad de enfermar de cada agente y su condición médica en el momento de asegurarse], ausencia de externalidades, costes de transacción, etc), que todos los agentes toman los precios como dados y la no saciedad local, se cumple el primer teorema fundamental de la economía del bienestar, el mercado llega a un resultado Pareto óptimo (capítulo 19 “General Equilibrium Under Uncertainty” haciendo referencia al capítulo 16 “Equilibrium and it’s Basic Welfare Properties” de MICROECONOMIC THEORY) y implícitamente Mas-Colell asume estas premisas en su crítica. En el artículo de Rothschild y Stiglitz (1976) “Equilibrium in Competitive Insurance Markets: An Essay on the Economics of Imperfect Competition” (donde exponen la falla de mercado de la selección adversa, que no es lo que dice Mas-Colell, justamente a la entrada anterior vemos como el progreso tecnológico y médico soluciona este problema). En el artículo de Rothschild y Stiglitz, vemos que el equilibrio eficiente, el que se expone antes de entrar en un mercado con información imperfecta, es cuando las primas para cada individuo equivalen al coste esperado de enfermar, que se encuentra en el apartado 1.5 “Equilibrium with Identical Costumers” de donde también parte Mas-Colell, pero podemos observar en una nota de página:

5. The analysis is identical if individuals have different p‘s, [probabilitat de tenir un accident] but companies know the accident probabilities of their customers. The market splits into several submarkets-one for each different p represented. Each submarket has the equilibrium described here.

Rothschild & Stiglitz (1976)

Justamente en este apartado, donde todos los consumidores son iguales, no hay asimetria informativa para la aseguradora y en caso de que se conocieran, habría diferentes sub-mercados, uno para cada grupo de riesgo que comparte las mismas propiedades que Rothschild y Stiglitz (1976) especifican en su apartado 1.5. En este caso, que como hemos visto en la cita de la nota de página también puede englobar casos donde haya diferentes probabilidades pero estas sean conocidas por las aseguradoras:

In equilibrium each costumer buys complete insurance at actuarial odds.

Rothschild & Stiglitz (1976)

Como hemos podido ver en la primera parte de esta entrada, el mercado competitivo (con información perfecta) sigue el criterio que acabamos de citar, en el caso donde Rothschild & Stiglitz (1976) encuentran que no hay selección adversa. Si no añadimos otras condiciones que generen nuevas fallas de mercado, que Mas-Colell no lo hace, el hecho que algunas personas no puedan comprar el seguro, es decir, que esté fuera de su restricción presupuestaria, no implica ningún tipo de ineficiencia (de hecho implica una violación de lo que asume Mas-Colell, de que c es suficientemente baja para que todo el mundo sea tratado), pueden haber equilibrios Pareto óptimos que no son nada equitativos. Que en el mercado el precio de las primas sea equivalente al coste esperado de enfermar, es justamente (en ausencia de externalidades, etc) condición necesaria de eficiencia. Bajo las condiciones previamente especificadas, el mercado se comporta o sigue la misma regla que el modelo de Mas-Colell, las primas son el coste esperado de enfermar. Lo que comentamos aquí es que el mercado bajo una población heterogénea sigue la misma dinámica que expone Mas-Colell para el caso eficiente, lo único que Mas-Coell hace un salto de una población homogénea a una que no lo es para juzgar el mercado, cuando este parte de la segunda, imponiendo las condiciones de eficiencia que encuentra partiendo de la población homogénea.

 En resumen, encuentro que la crítica de Mas-Colell a lo que llama el argumento libertario no es exitosa ya que intenta juzgar los resultados de un mercado donde la población es heterogénea con los resultados que encuentra partiendo de una población homogénea.

Assegurança de salut, Mas-Colell i l’argument liberal-llibertari (II)

“The mathematical prerequisites for use of the book are basic knowledge of calculus, some familiarity with linear algebra and a grasp of the elementary aspects of probability”

MAS-COLELL, ANDREU, MICHAEL DENNIS WHINSTON, AND JERRY R. GREEN. MICROECONOMIC THEORY

En una entrada anterior vam explicar la major crítica de Mas-Colell al que ell anomena l’argument llibertari a favor d’un mercat d’assegurances sanitàries i l’hem diferenciat de la falla de mercat que es la selecció adversa. En aquesta entrada intentarem respondre a la crítica de-Mas Colell.


El punt de partida

El primer que podem apreciar del model que presenta Mas-Colell es que les seves condicions d’eficiència (assegurança universal eficient) depenen del punt de partida del model. El model parteix d’una població homogènia, d’aquí que tothom s’asseguri a les mateixes primes. Si a demés suposem que td = 0, no es rep cap subsidi quan s’està malalt (en t = 2) la prima que pagaran tots els individus en t = 1 será de αc (per la condició: tb + td = -αc). Ara, introduirem una modificació al model que Mas-Colell presenta: una població heterogènia de partida. Sabem que la població mai es homogènia, sabem que els individus tenen diferències apreciables entre sí de forma que un punt de partida més realista inclourà a individus amb major o menor probabilitat d’emmalaltir. Tenim dos grups d’igual tamany amb diferents probabilitats: 0 < α1 < 1 i 0 < α2 < 1. Si els diferents grups són suficientment grans per aplicar la llei dels grans nombres, en t = 2 tindrem una fracció de la població  (α1 + α2)/2 malalta i les primes (amb la condició anterior de td = 0) per al primer grup seràn de α1c i pel segon grup α2c. Ara imaginem que en lloc dos grups, tenim tres grups d’igual tamany amb les següents probabilitats de posar-se malalt:  0 < α1 < 1, 0 < α2 < 1 i 0 < α3 < 1. Si els grups són suficientment grans per aplicar la llei dels grans nombres, en t = 2 tindrem una fracció de la població (α1 + α2 + α3)/3 malalta i les primes per al primer grup serà de α1c, pel segon grup de α2c i per al tercer grup de α3c. Com podem veure, un mercat competitiu d’assegurances mèdiques carrega les primes a cada individu segons el cost esperat de les despeses mèdiques d’aquest, que dependran de la seva probabilitat d’emmalaltir (ja que el cost es ja que com Mas-Colell assumim una malaltia i un nivell de tractament). Caldrà tenir molt en compte això quan analitzen el benchmark que utilitza Mas-Colell (el de població homogènia).

La contractació ex ante: el salt de l’homogèneitat a la heterogeneitat

En el post anterior hem vist que Mas-Colell utilitza en el seu model de benchmark, el que utilitzarà per jutjar els resultats de l’argument llibertari. Com bé nota Mas-Colell:

“L’aplicació del principi lliberari sobre el trasfons d’una població homogénia tindrà el resultat previst, és a dir, la cobetura universal eficient, sota una condició: que el mercat (competitiu) i la contractació de la pòlissa d’assegurança tinguin lloc abans de la resolució de la incertesa, és a dir, en un instant prou ex ante perquè tots els agents econòmics siguin autènticament simètrics (es a dir, iguals). En efecte, si així és, aleshores tots els ciutadans adquiriran en el mercat competitiu la mateixa quantitat de pòlises d’assegurances (simplement per simetria: són tots iguals); en particular, tots ells pagaran i rebran el mateix. A més, pel ben conegut teorema de la mà invisible (o, més tècnicament, pel <<primer teorema fonamental de l’economia del benestar>>) el resultat final, és a dir, l’equilibri competitiu del mercat, és eficient.”

Andreu Mas-Colell

Com podem veure el mercat llibertari no té cap problema… a menys que es canviï arbitrariament el punt de partida, recordem que: “L’aplicació del principi lliberari sobre el trasfons d’una població homogénia tindrà el resultat previst, és a dir, la cobetura universal eficient, sota una condició: que el mercat (competitiu) i la contractació de la pòlissa d’assegurança tinguin lloc abans de la resolució de la incertesa…”. Justament Mas-Colell critica que en mercat competitiu, davant d’una població no homogènia es ineficient ja que no compleix les condicions d’eficiència si partim d’una població homogènia!

Rothschild i Stiglitz (1976) i la condició d’eficiència que tothom ha de ser tractat.

Una vegada ja hem vist que Mas-Colell està aplicant la condició d’eficiència de poblacions homogènies sobre una població no homogènia, hem de veure quina distribució eficient hauria de complir la població no homogènia. En un entrada d’un blog, per temes pràctics i més aviat per la feina que comporta, no farem una demostració formal de les condicions sota les quals el mercat es eficient, encara que si tenim mercats complets (informació perfecte [en aquest cas l’informació exacta sobre la probabilitat d’emmalaltir de cada agent i la seva condició mèdica en el moment d’assegurar-se], absència d’externalitats, costos de transacció, etc), que tots els agents prenen els preus com donats i la no sacietat local, es compleix el primer teorema fundamental del benestar, el mercat porta a un resultat Pareto òptim (capítol 19 “General Equilibrium Under Uncertainty” fent referència al capítol 16 “Equilibrium and it’s Basic Welfare Properties” de MICROECONOMIC THEORY) i implicitament Más-Colell assumeix aquestes premisses en la seva crítica. En l’article de Rothschild i Stiglitz, veiem que els equilibris eficients, el que primer exposen abans d’entrar el un mercat amb informació imperfecte, es on les primes per a cada individu equivalen al cost esperat de emmalaltir, que es en l’apartat 1.5 “Equilibrium with Identical Costumers” d’on Mas-Colell també parteix, però podem observar en una nota de pàgina:

5. The analysis is identical if individuals have different p‘s, [probabilitat de tenir un accident] but companies know the accident probabilities of their customers. The market splits into several submarkets-one for each different p represented. Each submarket has the equilibrium described here.

Rothschild & Stiglitz (1976)

En l’apartat on tots els consumidors són iguals, no hi ha asimetria informativa per a l’asseguradora i en cas de que es conseguéssin, hi hauria diferents sub-mercats, un per a cada grup de risc que comparteixen les mateixes propietats que Rothschild i Stiglitz (1976) especifiquen en el seu apartat 1.5. En aquest cas, que com hem vist en la cita de la nota de pàgina també pot englobar casos on hi hagi diferents probabilitats d’emmalaltir però aquestes són conegudes per part de les asseguradores:

In equilibrium each costumer buys complete insurance at actuarial odds.

Rothschild & Stiglitz (1976)

Com hem pogut veure en la primera part d’aquesta entrada, el mercat competitiu segueix el criteri que acabem de citar anteriorment, en el cas on Rothschild & Stiglitz (1976) troben que no hi ha selecció adversa. Si no afegim altres condicions que generin noves falles de mercat, que Mas-Colell no ho fà, el fet que algunes persones no es puguin comprar l’assegurança, es a dir, aquesta estigui fora de la seva restricció pressupostària, no implica cap tipus d’ineficiència (de fet implica una violació del que assumeix Más-Colell, que c es sempre suficientment baix perquè tothom sigui tractat), de fet hi poden haver equilibris Pareto òptims que no son gens equitatius. Sota les condicions prèviament especificades, el mercat es comporta igual que el model de Mas-Colell, les primes són el cost esperat d’emmalaltir, el que comentem aquí es que el mercat sota una població heterogènia segueix la mateixa dinàmica que el cas que exposa Mas-Colell per al cas eficient, l’únic que Mas-Colell fa un salt de una població homogènia a una que no ho és. Seguint Rothschild i Stiglitz (1976) el mateix criteri que Más Colell, ja noten que simplement, quan hi ha diferents probabilitats, el mercat es divideix en diferents sub-mercats per a cada grup de risc, com hem exposat que faria el mercat a la primera part.

 En resum, trobo que la crítica al que Mas-Colell anomena l’argument llibertari fa aigues ja que intenta jutjar els resultats d’un mercat on la població és heterogènia amb els criteris d’eficiència que “troba” partint d’una població homogènia.

Seguros de salud, Mas-Colell y el argumento liberal-llibertario (I)

“The mathematical prerequisites for use of the book are basic knowledge of calculus, some familiarity with linear algebra and a grasp of the elementary aspects of probability”

MAS-COLELL, ANDREU, MICHAEL DENNIS WHINSTON, AND JERRY R. GREEN. MICROECONOMIC THEORY

En 1994 se nos regaló la creación de un libro ‘ANÀLISI ECONÒMICA DE LA SANITAT’ patrocinado por la administración sanitaria de Cataluña, que es una recolección de escritos por una serie de autores, entre ellos Andreu Mas-Colell, Xavier Freixes y Joseph Stiglitz. Todos los escritos se desarrollan alrededor de la economía de la salud, aunque hay otros que vierten de forma más general sobre la cuestión del Estado del Bienestar.

Mas-Colell (PhD, University of Minnesota, 1974), es actualmente consejero de Economía y Conocimiento de la Generalitat de Cataluña, ha sido un investigador muy prolífico, la mayoría de sus contribuciones giran alrededor del equilibrio neowalrasiano. Mas-Colell ha sido professor a Harvard, Berkley y ahora lo es de la Universidad Pompeu Fabra (en excedencia). Fue editor de Econometrica entre 1988 y 1992, una de las revistas más importantes de economía a nivel mundial y fundador de la Barcelona Graduate School of Economics. Es fellow de la Econometric society y fue su presidente en 1993. La publicación del libro mencionado, justamente fe un año antes que Mas-Colell publicara, junto con otros dos autores, su magnum opus, el libro que se convertiría en el manual de microeconomía de referencia mundial: MICROECONOMIC THEORY, del cual la cita inicial de esta entrada es un chiste de mal gusto. Recientemente, la University of Chicago le ha otorgado un doctorado honoris causa.

El argumento libertario y la critica de Mas-Colell

El escrito de Mas-Colell en la obra mencionada tiene por título: ‘Sobre el carácter obligatorio y universal del seguro de salud’ [versión en catalan y una traducción no profesional al castellano], versa en especial sobre lo que él llama el argumento libertario (de libertarian en los EE.UU), de como no es exitoso y que remedios hay, casi siempre, des de un criterio de eficiencia.

Según define Mas-Colell, el argumento libertario consiste en:

Reducida a lo esencial, la posición libertaria mantendrá que una póliza de seguro médico sería como cualquier otra mercancía comerciable en mercados competitivos. Los agentes económicos son libres y soberanos para adquirirla. Si así lo hacen, quedan cubiertos en caso de crisis de salud, y al contrario si no lo hacen. Pero, para el libertario, esto no debería ser motivo de preocupación social. La enfermedad es un acto de Dios sobre el cual no se le puede hacer nada a priori y los gastos médicos son una elección consciente y meditada de un sujeto económico que ya sabía que tendría que asumir las consecuencias de la no adquisición de seguro médico en la eventualidad de enfermedad.

Mas-Colell cree que el argumento libertario es especialmente problemático por la dificultad de contratar un seguro ex ante (previamente a la resolución de incertidumbre).

Mas-Colell, empieza exponiendo un modelo simplificado de un mercado competitivo de seguros médicos y ver cuales son las condiciones de eficiencia:

Como el teórico es muy libre de hacer sus hipótesis, supondré, en consecuencia, que nos concierne una colectividad formada por individuos de idéntico nivel de riqueza y de renta. Para no introducir diferencias de forma indirecta, supondré además que los miembros de la sociedad son idénticos ex ante, es decir, antes de la resolución de incertidumbre. Ex post, es decir, después de la resolución de incertidumbre, los diferentes individuos, pueden, sin embargo, exhibir diferentes grados de salud.

Un modelo formal de simplicidad extrema podría ser el siguiente. Tenemos dos periodos, t = 1 y t = 2. Hay dos estados personales de salud: buena (b) y mala (m). El estado de salud se conoce al principio del segundo periodo. La probabilidad de ponerse enfermo es 0 < α < 1, y es independiente entre los diferentes individuos. Suponiendo que la población es suficientemente numerosa para la aplicación de la ley de los grandes números, sigue que al principio del periodo 2 una fracción α de la población necesitará atención médica. Para simplificar, supondré que hay un tratamiento médico disponible solo a dos niveles: o este se aplica o no se aplica. El coste de aplicación es c > 0 y, en principio, los enfermos pueden recibirlo o no. A fin de concentrarme en el problema que ahora nos interesa, supondré que además, que el estado de salud es suficientemente penoso, o que c > 0 es suficientemente bajo para que cualquier asignación eficiente de recursos implique que todos los enfermos reciben el tratamiento .

Bajo las hipótesis anteriores hay una sola asignación social de los recursos que sea eficiente y preserve la igualdad entre los agentes económicos (es decir, que no implique redistribuciones de riqueza). La podemos describir de la manera siguiente. En primer lugar todos los enfermos serán atendidos, a uno coste total de αc. En segundo lugar, a cada agente se le asignará el mismo esquema de pago/subsidios (tb,tm) donde la cantidad tb es interpretada como la cantidad que se tiene que pagar (si tb < 0) o recibir (si tb > 0) si el estado de salud es bueno y, similarmente, la cantidad tm es interpretada como la cantidad que se tiene que pagar (si tm < 0) o recibir (si tm > 0) si el estado de salud es malo (y se recibe tratamiento médico). Estas cantidades tienen que cumplir que tb + tm = -αc, a fin de financiar el sistema sanitario. Sujeto a esa condición, los valores de tb, tm  se determinarán por las condiciones habituales de eficiencia (es decir, igualando las utilidades marginales de la renta en los dos estados). Bajo las condiciones normales del problema siempre tendremos tb < 0 (es decir, en caso de buena salud se paga). En cuanto a tm es posible que tm < 0 (también se paga cuando se está enfermo) pero también que tm > 0 (es decir, además del tratamiento médico se reciba un subsidio). Este esquema de pagos/subsidios tiene la interpretación natural de un seguro de salud: todos los ciudadanos, que son idénticos, pagan una prima -tb con independencia de su estado de salud (es decir, pagada en la práctica antes que se conozca el estado de salud) y, en caso de enfermedad reciben tratamiento médico y la cantidad tb-tm (típicamente una cantidad no negativa). A este arreglo, que de ahora en adelante centrará nuestra atención, lo llamaré la cobertura universal eficiente..

El problema para el libertario consisten en la creciente dificultad de contratar ex ante y si el mercado intenta actuar bajo los criterios (de eficiencia) expuestos por Mas-Colell en la cita anterior para evitar la crítica, Mas-Colell comenta que habrá problemas de selección adversa. Aunque el problema de la selección adversa es de grran interés, avaluaremos la crítica inicial de Mas-Colell a la posición libertaria (en una futura entrada) en sus propios méritos, especialmente si el problema de la selección adversa solo se da cuando el mercado intenta evitar la crítica de Mas-Colell operando bajo las condiciones previamente especificadas.

Un seguro de salud, como todo seguro, debe su virtualidad a la posibilidad de ser adquirida antes de que en el lenguaje técnico llamaremos la resolución de incertidumbre. Por ejemplo, es evidente, tanto para el teórico libertario como para nosotros, que cuando se ha desarrollado una condición de hipertensión ya no es el momento de pretender adquirir un seguro de salud a primas razonables. Es decir -repitiendo el argumento de más arriba- con una población homogénea, la eficiencia económica requiere que el momento de decisión para el acto asegurador se dé cuando los agentes económicos aún son iguales ex ante y la separación entre favorecidos por la fortuna aún no haya empezado.

Pero es aquí precisamente donde hay el problema y la dificultad, para mí decisiva, del planteamiento libertario. Es dudoso que esta posibilidad de un momento original e indiferenciable haya existido nunca, pero el que es seguro es que el progreso de la tecnología y la ciencia medica hace que, cada vez más, este hipotético momento original de igualdad ex ante se retraiga al tiempo que precede el nacimiento. Nos acercamos al día en que seremos un libro abierto cuando nacemos, el día en que, por ejemplo, el análisis de una célula al nacer, o en estado fetal, proporcionará una radiografía mucho más precisa de la categoría de riesgo a la que pertenecemos. O mejor decir, en que tal examinación tendrá la posibilidad de catalogarnos en categorías de riesgo muy diferentes desde el instante mismo, o antes, de llegar al mundo. A mi me parece que este avance del conocimiento científico y de la tecnología es imparable y que pretender ponerle barreras sería una tarea de suma futilidad.

Cabe subrayar ese punto porque tiene una importancia fundamental: en las condiciones descritas más arriba la provisión vía mercados de servicios sanitarios no podía conseguir la cobertura universal eficiente (en particular, en el nuestro caso de una población homogénea) porque el hecho que los individuos en el momento de asegurarse ya son diferentes. En esta circunstancia quien pertenezca a las categorías desfavorables terminará pagando más y el resultado final no será, por lo tanto, la cobertura universal eficiente (podrá suceder que, aún así, los enfermos reciban tratamiento médico simplemente porque ellos mismos se lo pagan ex post, pero es evidente que este sistema de financiamiento se aleja mucho de la eficiencia ex ante, que es la que cuenta).

Para Mas-Colell, la solución es un seguro público obligatorio, que podría imponer la cobertura universal eficiente y a la vez hacer uso de la información adicional que revelan los avances tecnológicos y médicos.

La crítica de MAS-COLELL VS la selección adversa, no nos confundamos.

El argumento de Mas-Colell tiene a ver con la creciente dificultad de contratación ex ante, las aseguradoras cobrarán primas diferentes del modelo con la población homogénea (que es como aparenta una población si no se conocen las diferencias de riesgo entre individuos), la aseguradora tiene “demasiada” información y al cobrar primas diferentes no tiene porqué dar-se la cobertura universal eficiente: “En resumen: la disponibilidad, todo y en principio, de la información destruye la posibilidad de la cobertura universal eficiente”. El problema de la selección adversa es justo al contrario, para que esta se dé, es necesaria la existencia de información asimétrica, el comprador del seguro tiene que saber más sobre su salud que la aseguradora. Aún así, nos encontramos con esto: “He de advertir que el problema de información que estoy discutiendo es bien conocido en la literatura bajo el nombre del problema de la selección adversa, y la tesis que estoy manteniendo, es al fin y al cabo, que el progreso técnico está  agravando aceleradamentee este problema y lo está convirtiendo en un problema (por no decir el problema) de relevancia central en el análisis económico de la salud”.

STIGLITZ I ROTHSCHILD (1976)

STIGLITZ I ROTHSCHILD (1976)

Supongamos, de buena fe (sin acusar a Mas-Colell de error), que se refiere a si las compañías de seguros intentaran solucionar el problema que el menciona inicialmente, con precios sin discriminar por riesgo (como si no conocieran las diferencias de riesgo entre individuos, ignoran esta información) entonces se da selección adversa. No es el caso que el progreso tecnológico acentuara el problema directamente, al contrario, debería desaparecer ya que cada vez será más difícil que uno tenga información privada sobre su propia salud (de hecho el progreso tecnológico y medico del que habla Mas-Colell, parece obra de la función empresarial a la Kizner que soluciona la selección adversa, una falla de mercado):

En efecto, si las pólizas están disponibles a las primas justificadas ex ante, es a decir, a las que corresponden a las probabilidades conocidas (de hecho o por disciplina) por el asegurador, entonces las primas van a ser demasiado caras para los ciudadanos que saben que tienen estados de salud favorables y muy atractivas para los que saben que tiene estados de salud desfavorables. Los primeros se abstendrán, por tanto, de participar en el mercado. La cosa va más allá. Que la información sea en principio obtenible hace que, en el fondo, no importa si los ciudadanos saben o no saben, de hecho, su condición de salud. El asegurador deberá de contar con el hecho que, con los precios justificados ex ante, se producirá la abstención que acabamos de describir. Por tanto, hará falta que anticipe que la composición de sus clientes es desfavorable y, en consecuencia, deberá aumentar la prima. No desarrollaremos el bien conocido análisis de esta cuestión (ver Rothchild y Stiglitz 1976)…

En un futuro próximo, en una siguiente entrada, analizaremos críticamente este argumento de Mas-Colell.

Assegurança de salut, Mas-Colell i l’argument liberal-llibertari (I)

“The mathematical prerequisites for use of the book are basic knowledge of calculus, some familiarity with linear algebra and a grasp of the elementary aspects of probability”

MAS-COLELL, ANDREU, MICHAEL DENNIS WHINSTON, AND JERRY R. GREEN. MICROECONOMIC THEORY

El 1994, se’ns va regalar la creació d’un llibre ‘ANÀLISI ECONÒMICA DE LA SANITAT’ patrocinat per l’administració sanitària de Catalunya, que és una recol·lecció d’escrits per una sèrie d’autors, entre ells Andreu Mas-Colell, Xavier Freixes i Joseph Stiglitz. Tots els escrits es desenvolupen al voltant de l’economia de la salut, encara que n’hi ha d’altres que toquen de forma més general la qüestió de l’Estat del Benestar.

Mas-Colell (PhD, University of Minnesota, 1974), es actualment conseller d’Economia i Coneixement de la Generalitat de Catalunya, ha estat un investigador molt prolífic, la majoria de les seves contribucions han girat entorn l’equilibri neowalrasiá. Mas-Colell ha estat professor a Harvard, Berkley i ara ho és de la Universitat Pompeu Fabra (en excedència), va ser editor de Econometrica entre 1988 i 1992, una de les revistes més importats d’economia en l’àmbit mundial i fundador de la Barcelona Graduate School of Economics. És fellow de la Econometric Society i en va ser el seu president el 1993. La publicació del llibre mencionat, justament va ser un any abans que Mas-Colell publiqués, juntament amb dos altres autors, el seu magnum opus, el llibre que es convertiria en el manual de microeconomia de referència mundial: MICROECONOMIC THEORY, del qual la cita inicial d’aquesta entrada és un acudit de mal gust. Recentment se li ha otorgat un doctorat honoris causa per la University of Chicago.

L’argument llibertari i la crítica de MAS COLELL

L’escrit de Mas-Collel en l’obra mencionada a l’inici té per títol ‘Sobre el caràcter obligatori i universal de l’assegurança de salut’ [versió en català i una traducció no professional al castellà], versa en especial sobre el que anomena l’argument llibertari (de libertarian als EE.UU), de com no es exitós i quins remeis hi ha, gairebé sempre, des d’un criteri d’eficiència.

Segons defineix Mas-Colell, l’argument llibertari consisteix en:

Reduïda a l’essencial, la posició llibertària mantindria que una pòlissa d’assegurança mèdica seria com qualsevol altra mercaderia comerciable en mercats competitius. Els agents econòmics són lliures i sobirans per adquirir-la. Si ho fan així, queden coberts en cas de crisi de salut, i al contrari si no ho fan. És clar que qui no l’hagi adquirida patirà doblement en cas de malaltia: per la malaltia mateixa i pels més grans dificultats i cost de proveir-se d’atenció mèdica. Però, per al llibertari, això no hauria de ser motiu de preocupació social. La malaltia és un acte de Déu sobre el qual res no es pot fer a priori i les despeses mèdiques són una elecció conscient i meditada d’un subjecte econòmic que ja sabia que hauria d’assumir les conseqüències de la no adquisició d’assegurança en l’eventualitat de malaltia.

Mas-Colell creu que l’argument llibertari és especialment problemàtic per la dificultat de contractar una assegurança ex ante (previ a la resolució d’incertesa).

Mas-Colell, comença exposant un model molt simplificat d’un mercat competitiu d’assegurances mèdiques i veure quines són les condicions d’eficiència:

Com que el teòric és molt lliure de fer les seves hipòtesis, suposaré, en conseqüència, que ens concerneix una col·lectivitat formada per individus d’idèntic nivell de riquesa i de renda. Per no introduir diferències de forma indirecta, suposaré, a més, que els membres de la societat són idèntics ex ante, és a dir, abans de la resolució de la incertesa, els diferents individus, poden tanmateix exhibir diferents graus de salut.

Un model formal de simplicitat extrema podria ser el següent. Tenim dos períodes, t = 1 i t = 2. Hi ha dos estats personals de salut: bona (b) i dolenta (d). L’estat de salut es coneix al començament del segon període. La probabilitat de posar-se malalt és 0 < α < 1, i és independent entre els diferents individus. Suposant que la població es prou nombrosa per a l’aplicació de la llei dels grans nombres, se segueix que al principi del període 2 una fracció α de la població necessitarà atencions mèdiques. Per simplificar, suposaré que hi ha un tractament mèdic disponible només a dos nivells: o aquest s’aplica o no s’aplica. El cost d’aplicació és c > 0 i, en principi, els malalts poden rebre’l o no. A fi de concentrar-me en el problema que ara ens interessa, suposaré, a més, que l’estat de la malaltia és prou penós, o que c > 0 és prou baix, perquè qualsevol assignació eficient de recursos impliqui que tots els malalts reben tractament.

Sota les hipòtesis anteriors hi ha una sola assignació social de recursos que sigui eficient i que preservi la igualtat entre els agents econòmics (és a dir, que no comporti redistribucions de riquesa). La podem descriure de la manera següent. En primer lloc tots els malalts seran atesos, a un cost total de αc. En segon lloc, a cada agent se li assignarà el mateix esquema de pagaments/subsidis (tb,td) on la quantitat tb és interpretada com la quantitat que s’ha de pagar (si tb < 0) o rebre (si tb > 0) si l’estat de salut és bo i, semblantment, la quantitat td és interpretada com la quantitat que s’ha de pagar (si td < 0) o rebre (si td > 0) si l’estat de salut es dolent (i es rep tractament mèdic). Aquestes quantitats han de complir tb + td = -αc, a fi de finançar el sistema sanitari. Subjecte en aquesta condició, els valors de tb, td  es determinaran per les condicions habituals d’eficiència (és a dir, igualant les utilitats marginals de la renda en els dos estats). Sota les condicions normals del problema sempre tindrem tb < 0 (és a dir, en cas de bona salut es paga). Pel que fa td és possible que td < 0 (també es paga quan s’està malalt) però també que td > 0 (és a dir, a més del tractament mèdic es rep un subsidi). Aquest esquema de pagaments/subsidis té la interpretació natural d’una assegurança de salut: tots els ciutadans, que són idèntics, paguen una prima -tb amb independència de l’estat de salut (és a dir, pagada en la pràctica abans que es conegui l’estat de salut) i, en cas de malaltia reben tractament i la quantitat tb-td (típicament una quantitat no negativa). A aquest arranjament, que d’ara endavant centrarà la nostra atenció, l’anomenaré la cobertura universal eficient.

El problema per al llibertari consisteix en la creixent dificultat contractació ex ante i si el mercat intenta actuar sota els criteris exposats de Mas Colell en la cita anterior per evitar la crítica, Mas-Colell comenta que hi haurà problemes de selecció adversa. Tot i que el problema de la selecció adversa és de gran interès, avaluarem la crítica inicial del Mas Colell a la posició llibertaria (en el següent post) en els seus propis mèrits, especialment si el problema de la selecció adversa es dóna només quan el mercat intenta evitar la crítica de Mas-Colell operant sota les condicions prèviament especificades.

Una assegurança de malaltia, com d’altra banda tota assegurança, deu la seva virtualitat a la possibilitat de ser adquirida abans del que en llenguatge tècnic anomenarem la resolució d’incertesa. Per exemple, és evident, tant per al teòric llibertari con per a nosaltres, que quan s’ha desenvolupat una condició d’hipertensió ja no és el moment de pretendre adquirir una assegurança de salut a primes raonables. Es a dir -repetint l’argument de més amunt- amb una població homogènia, l’eficiència econòmica requereix que el moment de decisió per l’acte assegurador es doni quan els agents econòmics encara són iguals i ex ante i la separació entre els afavorits per la fortuna encara no hagi començat.

Però és aquí precisament on hi ha el problema i la dificultat, per a mi decisiva, del plantejament llibertari. Es dubtós que aquesta possibilitat d’un moment original i diferenciable hagi existit mai, però el que és segur és que el progrés de la tecnologia i la ciència mèdica fa que, cada vegada més, aquest hipotètic moment original d’igualar ex ante es retrotregui als temps que precedeixen el naixement. Ens acostem al dia en què serem un llibre obert quan naixem, el dia en què, per exemple, l’anàlisi d’una cèl·lula al néixer, o en estat fetal, proporcionarà una radiografia molt precisa de la categoria dels riscs a la qual pertanyem. O millor dir, en què tal examen tindrà la possibilitat de catalogar-nos en categories de risc molt diferents des de l’instant mateix, o abans, de venir al món. A mi em sembla que aquest avença de coneixement científic i de la tecnologia és imparable i que pretendre posar-li barreres seria una tasca d’una futilitat summa.

Cal subratllar aquest punt perquè té una importància fonamental: en les condicions descrites més amunt la provisió via mercats de serveis de salut no pot aconseguir la cobertura universal eficient (en particular, en el nostre cas de la població homogènia) perquè de fet els individus en el moment d’assegurar-se ja són diferents. En aquesta circumstància qui pertanyi a categories desfavorables de risc acabarà pagant més i el resultat final no serà, per tant, la cobertura universal eficient (podrà succeir que, tot i això, els malalts rebin tractament mèdic perquè ells mateixos s’ho paguen  ex post, però és evident que aquest sistema de finançament s’allunya molt de l’eficiència, ex ante, que és la que compta).

Per a Mas-Colell, la solució és una assegurança pública obligatòria, que podria imposar la cobertura universal eficient i a l’hora fer ús de la informació addicional que revelen els avenços tecnològics i mèdics.

La crítica de MAS-COLELL VS la selecció adversa, no confonem.

L’argument de Mas-Colell té a veure que amb la creixent dificultat de contractació ex ante, les asseguradores cobraran primes diferents del model amb la població homogènia (que és com sembla una població si no es coneixen les diferències de riscos entre individus), l’asseguradora té “massa” informació i al cobrar diferents primes no té perquè donar-se la cobertura universal eficient: “En resum: la disponibilitat, tot i en principi, de la informació destrueix la possibilitat de la cobertura universal eficient”. El problema de la selecció adversa és just al contrari, perquè aquesta es doni es necessari que hi hagi informació asimètrica, el comprador d’assegurança ha de saber més sobre la seva salut que l’asseguradora. Tot i així ens trobem això: “He d’advertir que el problema d’informació que estic discutint és ben conegut en la literatura sota el nom del problema de la selecció adversa, i la tesi que estic mantenint és, al capdavall, que el progrés tècnic està agreujant acceleradament aquest problema i l’està convertint en un problema (per no dir, el problema) de rellevància central en l’anàlisi econòmica de la salut.

STIGLITZ I ROTHSCHILD (1976)

STIGLITZ I ROTHSCHILD (1976)

Suposarem, de bona fe (sense acusar a Mas-Colell d’equivocació), que es refereix a si les companyies d’assegurances intenten solucionar el problema que ell menciona inicialment, posant preus sense discriminar per risc (com si en no coneguessin les diferències de risc entre individus, ignoren aquesta informació) llavors es dóna selecció adversa. No és el cas que el progrés tecnològic accentuï el problema directament, al contrari, hauria de desaparèixer ja que cada vegada serà més difícil que un tingui informació privada sobre la seva pròpia salut (de fet el progrés tecnològic i mèdic del qual parla Mas-Colell, sembla obra de la funció empresarial de Kizner que soluciona la selecció adversa, una falla de mercat):

En efecte, si les pòlisses estan disponibles a les primes justificades ex ante, és a dir, a les que corresponen a les probabilitats conegudes (de fet o per disciplina) per l’assegurador, aleshores les primes seran massa cares per als ciutadans que saben que tenen estats de salut favorables i molt atractives per als qui saben que tenen estats de salut desfavorables. Els primers s’abstindran, per tant, de participar en el mercat. Las cosa va més enllà. Que la informació sigui en principi obtenible fa que, en el fons no importi si els ciutadans saben o no saben, de fet, la seva condició de salut. L’assegurador haurà de comptar amb el fet que, envers els preus justificats ex ante, es produirà l’abstenció que acabem de descriure. Per tant, caldrà que anticipi que la composició dels seus clients és més desfavorable i, en consqüència, haurà d’augmenar la prima. No desenvoluparem la ben coneguda conseqüència d’aquesta questió (vegeu Rothchild i Stiglitz 1976)…

En un futur pròxim, en una següent entrada analitzarem críticament aquest argument de Mas-Colell.

 

 

El fin de la asimetría informativa

En esta entrada, es el principio de una serie de entradas que irán traduciendo el intercambio en el CATO Unbound entre diversos académicos sobre el fin de la asimetría informativa.

En los últimos años, toda una serie de nuevas tecnologías han tenido un efecto similar: Han hecho que la información sea menos costosa de conseguir y más ubicua. Esto plantea un problema para el diseño de políticas publicas, ya que mucha regulación se basa en la expectativa de que la información es costosa de conseguir y se distribuye de forma desigual. El problema de la asimetría informativa tiene consecuencias de gran alcance en el diseño regulatorio. Pero que pasa cuando la asimetría informativa desaparece?

En el ensayo principal de este mes, los economistas Tyler Cowen  y Alex Tabarrok exploran algunos de los mecanismos a través de los cuales el cambio se está ocurriendo, empezando por el mercado de coches usados, que ha sido durante mucho tiempo el ejemplo de manual de este fenómeno. Argumentan que mercados tan diversos como en salud, reparaciones de automóviles, drogas ilegales y el sector público, la asimetría informativa es cada vez más un problema solucionado. También argumentan que esta tendencia puede tener un lado negativo, en la privacidad que todos hemos abandonado para llegar a donde estamos.

Nos acompañan en el debate de este mes los economistas Joshua Gans de la University of Toronto, Shirley V. Svorny de la California State University Northridge y Jeff Ely de la Northwestern University.


El Fin de la Información Asimétrica

Por Alex Tabarrok y Tyler Cowen [traducido por Ethon]
Lead Essay
Link del texto original: http://www.cato-unbound.org/2015/04/06/alex-tabarrok-tyler-cowen/end-asymmetric-information
Abril 6, 2015

¿Podría ser que la era de la información asimétrica – para bien o para mal – estar terminando? Instituciones de mercado están evolucionando rápidamente hacia una situación en la que muy a menudo el comprador y el vendedor tienen casi el mismo conocimiento. Los desarrollos tecnológicos están dando a todo el mundo que así lo quiere acceso a la mejor información cuando se trata de la calidad del producto, desempeño de los trabajadores, compatibilidad con amigos y parejas y la naturaleza de las transacciones financieras, entre otras muchas áreas.

Estos desarrollos tendrán implicaciones para el funcionamiento de los mercados, cuanto se benefician los consumidores y también para política económica y el Derecho. Como vamos a ver, hay algunos aspectos problemáticos en estos nuevos desarrollos, específicamente en lo que respeta a la privacidad.  Sin embargo, una gran parte de la regulación económica parece dirigida a un conjunto de problemas que, en gran parte, ya no existen.

 Coches usados

Vamos a empezar con una simple y clásica ilustración de la literatura económica, es decir, el artículo pionero de George Akerlof de 1970 sobre la asimetría informativa en un mercado de coches usados. En la versión básica del modelo, los vendedores tienen mejor información que los compradores: los vendedores conocen el valor del coche pero los compradores solo conocen el valor promedio de los coches usados. Ya que los compradores no conocen la calidad del coche del vendedor solo estarán dispuestos a pagar el valor medio de un coche. Pero si los compradores solo están dispuestos a pagar por calidad promedio, porqué debería alguien querer vender un coche cuya calidad es superior a la calidad media, una ciruela?. Cuando las ciruelas salen del mercado, el valor medio de los coches usado cae aún más y los compradores están dispuestos a pagar incluso menos. Siguiendo la lógica, terminamos en una situación donde solo unos pocos limones se compran y venden, de aquí el apodo “el mercado de los limones”.

El mercado de coches usados, sin embargo, ha sido uno de los primeros ejemplos donde instituciones de mercado en gran medida (aunque no completamente) han solucionado el problema de la información asimétrica. Incluso en 1970, el mercado de coches usados era extenso, y existían algunas instituciones para hacer la información más simétrica. Puede que la más importante de estas fuera el odómetro. Utilizado por primera vez por Alejando Magno para medir distancias entre ciudades, los odómetros modernos eran estándar en todos los coches alrededor de  1925. La lectura del odómetro es la pieza más importante de información sobre un coche en específico que determina su valor y esta es la razón por la cual los precios de los coches se ajustan por kilometraje. La ley contribuye a esta solución haciendo la manipulación del odómetro legal y sucesivas leyes a nivel estatal y federal han incrementado las penalizaciones y su aplicación efectiva a lo largo del tiempo. En 1972, por ejemplo, la Federal Odometer Act hizo la manipulación un delito federal. Al igual que otros delitos, el castigo no elimina la manipulación pero reduce su cantidad haciendo las lecturas de odómetro más fiables y la calidad de la información más simétrica. Aún más importante, la Truth in Mileage Act de 1986 requiere que los vendedores revelen y registren las lecturas de odómetro en el título en cada transferencia del título. La Act de 1986 redujo en gran medida los beneficios de la manipulación porque el odómetro no podía ser revertido más que a la lectura de la última venta.

Desde el Act de 1986 , las lecturas de odómetros y su registro se han vuelto más frecuentes. Las lecturas de odómetro, por ejemplo, ahora se hacen durante las inspecciones de emisión y seguridad. En muchos estados estas lecturas se hacen una vez por año. Servicios como CarFax recolectan y reportan las lecturas de odómetro a partir de transferencias de títulos y inspecciones, haciendo la información fácilmente accesible por un módico precio. En el futuro, los Estados o el sector privado podrían proveer esta información online gratuitamente. Adicionalmente a las lecturas de odómetro, servicios como CarFax recogen información de estaciones de servicio y empresas de seguros sobre reparaciones y accidentes. La información recogida es incompleta pero puede ser muy útil para los casos importantes, como cuando un coche se ha inundado ha quedado totalmente intutilizado. [1].

 Puede que el hecho más revelador sea que el mercado de coches usados es tres veces mayor que el mercado de coches nuevos (medido por unidades vendidas, según el Bureau of Transportation Statistics). En 2012, por ejemplo, hubo 40,5 millones de coches usados comprados comparado con 14,5 millones de coches nuevos vendidos (NIDIA 2013). En promedio, los coches usados se venden por un tercio del precio de los coches nuevos, de forma que el tamaño total de los dos mercados es similar con alrededor de 330 miles de millones de dólares en ventas. Simplemente no hay suficientes limones para sostener un volumen tan alto de transacciones. De hecho tanto coches de alta como de baja calidad están disponibles en mercados bastante líquidos y transparentes.

La simetría informativa sobre la calidad de los automóviles es muy probable que incremente. Casi todos los vehículos tienen “grabadores de datos de eventos” también conocidos como “cajas negras”, similares a los que se encuentran en aviones. Los grabadores de datos de eventos registran datos del rendimiento del vehículo y controles diagnósticos pero también datos sobre la velocidad, frenada, uso del cinturón y otra información relevante para la seguridad y accidentes de coches. Algunas empresas de automóviles, en especial Tesla, pueden recolectar esta información de forma remota o retransmitirla en tiempo real. Tesla, por ejemplo, recopila información del odómetro del vehículo, historial de servicio, velocidad, localización, uso de la batería, frenada, tiempos de arranque y parada, despliegue del air-bag – incluso el uso de la radio y claxon. [2] Cuando un vehículo es vendido los datos son transferidos con el vehículo. Ahora es posible probar que un coche usado realmente fue conducido por una abuela solo en los domingos.

La asimetría informativa ya no es una plausible descripción del mercado de coches usados y, como resultado, no deberíamos sorprendernos que estos mercados estén prosperando, ya sea en términos de volumen, diversidad del producto o su habilidad de proveer un producto fiable a un precio razonable.

¿Y qué hay del argumento de la selección adversa que se aplica en los seguros de salud? Ahí también parece que estamos viendo un rápido aumento de la simetría de la información.

Las cajas negras para personas aún no son la norma, pero los sensores portátiles pueden controlar el movimiento, el ritmo cardíaco, presión sanguínea y los niveles de oxígeno en la sangre y los niveles de glucosa y otras estadísticas relacionadas con la salud. Esta información puede ser almacenada y transferida a través de apps, teléfonos y otros dispositivos portátiles. Los seguros de vida ya tiene suficiente información de tablas actuariales para hacer buenas estimaciones de la salud de un individuo. En los datos vemos que las tasas de seguros de vida disminuyen con la compra de políticas de mayor cobertura, que es lo opuesto de la predicción del modelo de selección adversa, a saber, que las tasa deberían incrementar con la compra de mayor cobertura (Cawley y Phillipson 1999)

El problema actual con los mercados de seguros de salud tiene menos que ver con información asimétrica y selección adversa que con un exceso de información. Esto puede hacer el seguro de algunas personas muy caro a primas actuarialmente justas. Por ejemplo, si usted tiene cáncer de algún tipo, esto es verificable para el mundo exterior y si los costes del tratamiento son 200.000 dólares, el coste de la póliza de seguro estará alrededor de 200.000 dólares. Comprar la póliza no será más barato que comprar los tratamientos, y en este sentido el mercado de seguros no está siempre presente. Este es un problema de políticas públicas muy real, pero no  se comprende bien invocando las teorías estándar de información asimétrica.

La secuenciación barata del genoma humano puede acelerar e intensificar estos problemas. La ciencia aún no es capaz de inferir demasiado a partir de una secuencia del genoma humano, pero hasta el punto en que esto cambie la información médica, y en general, la información más general sobre la persona será más pública. Incluso si hay legislación de privacidad en vigor, el equilibrio del mercado puede inducir una gran cantidad de divulgación, porque los empleadores y otros (¿posibles parejas?) inferirán información negativa de la falta de divulgación (Tabarrok 1994). En el caso límite podemos imaginarnos que cada persona va a llevar indicadores de información genética y también del trasfondo educativo, permitiendo a otras partes evaluar este individúo con mucha más precisión que antes.

Riesgo moral

El riesgo moral es otro tipo de problema de información asimétrica que muy a menudo se puede superar tolerablemente con información barata de conseguir y ubicua. Por riesgo moral  se entiende la tendencia de la parte mejor informada a explotar su ventaja información de forma no deseable o deshonesta: por ejemplo, un caso de riesgo moral es cuando un trabajador holgazanea en su trabajo o cuando una empresa toma demasiado riesgo, posiblemente a expensas de sus tenedores de bonos.

Vamos a considerar de nuevo el ejemplo de los coches. Un problema típico de riesgo moral podría ser que los consumidores aseguran sus coches, pero luego conducen imprudentemente, sabiendo que la aseguradora va a pagar la factura de los daños causados. Los deducibles han ayudado con este problema, pero hoy en día hay aún mejores remedios. Por ejemplo, los consumidores puede usar el tipo de datos recogidos por Tesla y otros fabricantes no solo para cuando venden sus coches, pero también para compartirlos con empresas de seguros a cambio de tasas más bajas. Un consumidor que es un buen conductor responsable y puede probarlo al resto del mundo, o por lo menos dar una buena indicación de que es probables que así sea

Desde 1996 todos los coches fabricados y vendidos en los Estados Unidos de América deben tener un puerto estándar de Diagńostico de A Bordo (OBD). Un requerimiento similar existe para Europa y China y para vehículos pesados (HDOBD). Hoy, Progressive Insurance ofrece “Snapshot” un sencillo dispositivo que se conecta al puerto OBD. El dispositivo Snapshot continuamente transmite flujos de datos como la velocidad, tiempo, número VIN y la fuerza G a Progressive. Los consumidores que conducen menos millas, conducen durante el día o la tarde y sin frenazos bruscos reciben menores tasas. Snapshot en parte, permite a Progressive seleccionar a mejores conductores, pero también reduce el riesgo moral. Un usuario, por ejemplo, informó:

Después de mi sexto mes usando Snapshot, he concluido que es más efectivo ayudando a los conductores a ser más conscientes del estado de su vehículo y condiciones de conducción y a frenar suavemente a un stop. Me tomó más o menos un par de meses re-entrenar mi forma de conducir.

 

Una característica interesante de Snapshot es que el usuario no tiene por qué ser, actualmente, un cliente de Progressive. Cualquiera puede instalarse Snapshot por 30 días y al final de esos 30 días recibir una oferta de seguro. Allstate ofrece un sistema similar, al igual que los seguros GMAC para clientes que utilicen el sistema OnStar de GM. Ahora es posible en algunos estados comprar seguros por milla, una extensión lógica de estos sistemas. Premiará a los conductores que exponen sus vehículos a menos riesgos y por supuesto los mismos conductores también estarán exponiendo a otros vehículos y peatones a menor riesgo.

La extensa información disponible a través del puesto OBD puede ser utilizada no solo para controlar el comportamiento del conductor sino también la de los talleres de reparación. Recuerda que la mayoría de personas  tienen el poder de cálculo de un superordenador Cray-II de 1990 en su bolsillo. Con un conector Bluetooth al puerto OBD, una aplicación de smartphone puede transmitir los códigos de avería, temperatura del refrigerador, presión del combustible y muchas más características además de la velocidad, distancia, localización, etc. La extensa información del coche puede ser utilizada para analizar y diagnosticar problemas exactamente como lo haría un mecánico. Una vez más, la información no debe ser perfecta o perfectamente comprendida para aliviar los problemas más serios de riesgo moral. Si el mecánico dice que el coche necesita una nueva varilla Johnson, y el smartphone no reporta ningún problema, el consumidor sabe que por lo menos ha llegado el momento de buscar una segunda opinión

Mecanismos de Reputación

La reputación es una forma muy general de pensar en soluciones al riesgo moral. Un mecánico con reputación de dar un trato honesto puede hacer más negocio a un mayor precio. Engañar pasa a ser menos valioso cuando su precio es una perdida de reputación.

En los últimos tiempos, las tecnologías de la información han hecho más fácil observar la reputación de un vendedor y contribuir a la formación de la reputación del vendedor a un bajo coste. Yelp, la Angie’s List y Amazon Reviews hacen facilita a los anteriores consumidores el informar de la calidad del vendedor y para los futuros compradores, permite observar la reputación acumulada del vendedor. Y por supuesto, no solo los vendedores que son evaluados, los trabajadores también son evaluados de diferentes formas; por ejemplo, muchos empleadores comprueban la calificación crediticia del trabajador o su historial en la red antes de contratar. Puede que estemos creando problemas de privacidad con estas técnicas, pero los problemas de simetría de la vieja escuela van desapareciendo rápidamente.

Los primeros mecanismo de reputación eran en de un solo sentido, a saber, los compradores generarían reputación para los vendedores, pero ahora las evaluaciones van en ambos sentidos. Muchos de los intercambios en la economía colaborativa, incluyendo Uber (transporte), Airbnb (alojamiento) y Feastly (cocineros) utilizan sistemas de reputación bidireccionales. Es decir, el consumidor califica el conductor de Uber, pero a la vez el conductor de Uber califica el cliente. Sistemas duales de reputación pueden llegar a sostener una cantidad notable de intercambios incluso en ausencia de la ley o regulaciones. El mercado de bienes ilegales Silk Road, por ejemplo, sostuvo millones de dolares intercambiados a través de un sistema de reputación dual. En Silk Road era posible pagar por bienes a crédito o comprar bienes que se entregaban antes del pago. En cada caso, la honestidad se mantenía a través de la reputación incluso sin recursos legales a los que acudir en caso de incumplimiento de contrato. [4] Por lo tanto, en estos casos la reputación mantuvo la cantidad, incluso cuando las teorías de la información asimétrica habrían predicho la naturaleza problemática del cualquier intercambio.

A partir de estos ejemplos, sin embargo, podemos ver uno de los principales problemas de la nueva economía de la información, es decir, la fata de privacidad. Por ejemplo, en el caso de los coches, es fácil  hacer un seguimiento de a donde va el conductor, cuanto tiempo permanece allí y tal vez cuál era su estado de ánimo durante en el trayecto. Nuestros teléfonos móviles rastrean nuestros movimientos personales, al igual que Facebook. Más generalmente, la información online da una imagen bastante completa de quienes somos, quienes son nuestros amigos, qué hacemos, y muchos puntos de vista e inclinaciones personales, incluyendo previas infracciones y defectos en nuestra personalidad. De ninguna forma todo esto es malo ya que en gran parte podemos proyectar una imagen hacia el mundo, y encajar mejor con los amigos, parejas y trabajos. Sin embargo, de ninguna forma todo el mundo siente que los límites de la privacidad se encuentran en el lugar correcto y nuestro mundo puede ser uno donde las segundas oportunidades sean más difíciles de conseguir.

Si usted tiene antecedentes penales, o se ha comportado mal en un pasado, es difícil de crear una nueva identidad social cuando hay tanta información accesible online. Es  concebible que esto pueda significar pocas posibilidades de recuperarse de errores. En teoría, los agentes racionales siempre pueden descontar información de baja calidad, pero muchas personas no son Bayesianas. Es revelador, que el sistema legal a menudo impide a jurados de escuchar información relevante sobre ambos criminales y defensa. En un mundo Bayesiano esto no tendría sentido, pero si la gente sobrereacciona a ciertos tipos de información, menos información puede resultar en mejores decisiones.

Los retornos privados de la información también pueden diferir. Cada empleador puede encontrar barato el discriminar contra potenciales trabajadores con un historial de arrestos, pero cuando todos los empleadores discriminan de esta forma, una gran clase de personas pueden tener dificultades para encontrar un empleo y a su vez puede incrementar la reincidencia.

Incluso para personas que no han hecho nada malo habrá una mayor aversión al riesgo ex ante. Todos vamos a trabajar demasiado duro para evitar hacer algo malo. Si no hay segundas oportunidades entonces pensar dos veces se vuelve cada vez más importante. Tal vez no deberíamos enviar ese tweet, escribir esa entrada del blog o contribuir a Cato Unbound! Incluso si no hay repercusiones hoy, no podemos saber cómo el futuro va a juzgar nuestro pasado.

Incluso cuando se permite una privacidad “opt-out”, sigue habiendo un problema. Aquellos individuos que desean mantener mayor privacidad tienen que abandonar los beneficios de la tecnología moderna y volver al más costoso mundo de la asimetría informativa.  Todos podemos pensar que esos trade-off valen la pena, “todo considerado” y aún ver problemas a como parte de estos trade-off se desarrollan.

Es posible que los avances en criptografía puedan crear mecanismos de reputación que son compatibles con la demanda de privacidad. Uno de los descubrimientos más notables de la informática y investigación en criptografía, por ejemplo ha sido que la reputación es compatible con la anonimidad y se puede aprovechar en los mercados con diferentes seudónimos (Camenisch & Lysyanskaya 2001, Androulaki et. al. 2008). Usted puede comprar y vender en Ebay, por ejemplo, sin tener un nombre públicamente conocido y aún así obtener los beneficios de la moderna economía de la reputación. Una conjunto frontera de problemas es como será la demanda para estos sistemas y en qué medida estos mecanismos pueden extenderse. Por el momento esto sigue siendo una cuestión abierta.

Problemas Principal-Agente

Este tipo de problemas tienen una estructura común, a saber, que el principal contrata a agentes para producir. La producción es una función de las acciones de los agentes y también ruido. Los agentes conocen sus acciones pero los principales no, y por lo tanto los principales deben inferir las acciones de los agentes a partir de la producción y la estructura del ruido. La teoría del diseño de incentivos nos da lecciones de cómo los principales pueden inferir de forma óptima las acciones de los agentes y cómo las recompensas deben ser estructuradas para navegar de la mejor forma por los trade-off entre poner demasiado o demasiado poco riesgo en los agentes (Prendergast 1999).

Una sencilla solución al problema principal-agente es reducir la asimetría informativa de forma que los principales observen las acciones de los agentes mejor. Considere la empresa de entrega de paquetes UPS. UPS supervisa el rendimiento mecánico de todos sus camiones y su localización, velocidad, y comportamiento en la frenada. UPS también sabe cada vez que un camión arranca o se detiene, cuando se abre y se cierra una puerta y si un conductor lleva o no cinturón de seguridad, entre otra información. UPS utiliza esa información para optimizar líneas de producción. El número de paradas y arranques requeridos para entregar el paquete se minimizan. Las rutas se adaptan a los vehículos que obtienen mejor kilometraje a las velocidades que las rutas requieren, etc. Las acciones del conductor en las mismas rutas también se comparan para asegurarse de que los conductores se comportan con la máxima eficiencia. [5] UPS estima que ahorrar un minuto por día por trabajador incremente los beneficios en 14.5 millones de dólares a lo largo de un año. [6] Como resultado de su tecnología, UPS, el principal, sabe más sobre las acciones de los agentes que ellos mismos. Esto es una inversión de la teoría principal-agente, y este estado de las cosas es característico de la nueva revolución de la información.

Incluso información simple puede ser usada para superar muchos problemas principal-agente, incluso en entornos tecnológicos menos avanzados. Una muestra aleatoria de profesores en India encontró que un cuarto están ausentes en cualquier día determinado (Kremer et al. 2005). En un experimento de campo, Duflo, Hanna y Ryan (2012) mostraron que requerir a los profesores tomar una foto al principio y al final de cada día mostrándose ellos y sus alumnos redujo las tasas de absentismo en más de un 50%, resultando en mejoras significativas en el aprendizaje y logro de los niños. Sistemas de este tipo son tan baratos que están siendo trasladados de experimentos de campo a la práctica. En 2014, India introdujo un sistema que registra los tiempos de entrada y salida de funcionarios. El sistema utiliza escáneres de huellas digitales baratos para evitar el engaño y toda la información está disponible públicamente en tiempo real a http://attendance.gov.in/. Actualmente, más de 80.000 funcionarios de Nueva Delhi están registrados y otros 35.000 están registrados por un sistema similar en el estado de Jharkhand (http://attendance.jharkhand.gov.in/). El sistema sólo registra el tiempo de entrada y salida, pero la ausencia laboral es probablemente el problema principal-agente más importante en este contexto.

Los funcionarios en los EE.UU también están siendo objeto de mayor vigilancia, más notablemente los agentes de policía. Las inconsistencias entre informes policiales y el posterior descubrimiento de grabaciones de un teléfono móvil indica que muchas veces la policía se comporta peor de lo que informan. Muchas localidades ahora están debatiendo sobre la posibilidad de exigir a la policía llevar cámaras corporales. Un ensayo aleatorio controlado encontró que después de que las cámaras corporales se pusieran en marcha, los informes sobre el uso de la fuerza se se redujeron más de la mitad al igual que el número de quejas contra los oficiales de policía (Ariel, Farrar, Sutherland 2014).

Muchos problemas de “public choice” son realmente problemas de información asimétrica. En el modelo de la burocracia de William Niskanen (1974), los funcionarios normalmente se benefician de grandes agencias y son capaces de expandirlas a tamaños ineficientes porque son los principales proveedores de información a los políticos. Algunas agencias, como la NSA y la CIA aún pueden utilizar el secretismo para beneficiarse de la información asimétrica. Por ejemplo, pueden decirle a un político que necesitan mayores recursos para prevenir amenazas y es difícil oír respuestas bien informadas del otro bando.  La información precisa y rápidamente obtenida sobre la mayoría de otras burocracias, sin embargo, es fácilmente accesible a los políticos y cada vez más para el público. A medida que la información se vuelve más simétrica, el modelo de Niskanen (1974) aplica menos y esto puede ayudar a controlar el crecimiento la burocracia innecesaria.

Los sensores baratos están enormemente extendiendo cuanta información puede ser económicamente recopilada y analizada. No es raro que se registre cada pulsación de tecla de los trabajadores de oficina. Cuando uno llama al servicio de atención, ¿A quién no se le ha dicho “esta llamada puede ser monitorizada para fines de control de calidad?” A los  trabajadores de soporte técnico se les rastrea su localización a través de sus teléfonos móviles. Incluso, la información que se pensaba que era puramente subjetiva ahora puede ser recogida y analizada, a menudo con la ayuda de software inteligente o inteligencia artificial. Una empresa, por ejemplo, usa placas equipadas con micrófonos, acelerómetros y sensores de localización para medir el tono de la voz, postura y lenguaje corporal, así como con quién hablaron y por cuánto tiempo (Lohr 2014). El propósito no es sólo de monitorizar a los trabajadores sino también averiguar cuándo, dónde y por qué los trabajadores son más productivos. Estamos, otra vez, viendo trade-offs que traen mayor productividad y limitan la información asimétrica, aunque a costa de algo de privacidad.

Según la información se vuelve más frecuente y simétrica, las soluciones originales a problemas asimétricos serán menos necesarias. Cuando los empleadores no pueden observar fácilmente a los trabajadores, por ejemplo, los empleadores pueden llegar a pagar a los trabajadores salarios inusualmente altos, generando rentas. Los trabajadores entonces trabajan a niveles elevados a pesar de la observación poco frecuente por parte del empleador, para mantener sus rentas futuras (Shapiro and Stiglitz 1984). Pero estos altos salarios implican un coste, es decir, que un menor número de trabajadores serán contratados y los contratos que se hicieron normalmente van dirigidos a candidatos conocidos por la empresa. Un mejor seguimiento de los trabajadores significará que los empleadores van a contratar más personas y, además, pueden estar más predispuestos a correr riesgos con desconocidos, en vez de candidatos que vienen con pedigrí impecable. Si el desconocido no trabaja y no produce a un nivel aceptable, es fácil darse cuenta y posteriormente despedirle.

Sistemas de Fideicomiso, Agentes Artificiales y Memoria Maleable

Cuando dos partes no confían una en la otra, pueden ser reacios a intercambiar si la información sobre la calidad de la mercancía o el pago no pueden ser fácilmente observados. Un sistema de fideicomiso incrementa el comercio introduciendo un tercero de confianza. Los comerciantes  ponen la mercancía y el pago en manos del tercero que hace la transferencia si y sólo si las mercancías y  recursos satisfacen las condiciones de ambos comerciantes.

Los propios Terceros de confianza pueden ser difíciles de encontrar o ser caros. Es posible, sin embargo, crear terceras partes de confianza en software. Utilizando un sistema basado en blockchain de dinero descentralizado, por ejemplo, se pueden crear contratos que se ejecutan solo cuando ciertas condiciones se cumplen; por ejemplo si el S&P 500 seincrementa un 5% o más en un día en el que el Nikkei baja un 5% o más. Es más, este tipo de contractos de confianza pueden ser creados sin que ninguna de las partes conozca la identidad de la parte correspondiente.

Los comerciantes, a veces, son reacios a comerciar porque incluso pujar o preguntar puede revelar información que el comerciante no quiere que se revele. Los sistemas de fidecomiso utilizando software pueden solucionar muchos de estos problemas. Un sencillo pero revelador ejemplo es expresar interés en salir con otra persona. Revelar interés puede ser incómodo, especialmente cuando puede que no sea correspondido. Aplicaciones de móvil como Tinder permiten a los usuarios expresar interés en otros usuarios, pero a los usuarios no se les permite contactar sin que ambos expresen interés el uno por el otro. En este caso, la doble coincidencia de voluntades no es el problema, sino una característica. La utilidad de la aplicación Tinder en superar el problema de la información asimétrica se ve reflejado en su base de 50 millones de usuarios, que en conjunto hacen millones de conexiones al año (Bilton 2014).

La evolución de la inteligencia artificial sugiere que aún hay más vías de superar las asimetrías informativas. Arro (1936) sostiene que hay un problema con en mercado para la información y es que es difícil para el comprador conocer el valor de la información sin conocer la información en sí. Una vez la información es conocida, sin embargo, el potencial comprador ya no necesita comprarla. [7]

Un sistema de fideicomiso de tercera parte puede solucionar este problema si y solo si la tercera parte juzga que el comprador valoraría la información por encima del precio si el comprador conociera la información. Dos problemas con el fideicomiso de tercera parte son, primero, que se debe confiar en que el tercero no vaya a utilizar la información adquirida para sus propios fines, y el segundo que el tercero debe ser de confianza para representar al comprador cuando juzga si el comprador valoraría la información a su precio. Ambos problemas se pueden solucionar haciendo que el tercero sea una inteligencia artificial.

Una inteligencia artificial puede ser entrenada para evaluar información en nombre del comprador (o vendedor). Se han señalado algunos sistemas así, como el sistema de bitcoin que hace un intercambio financiero solo cuando ciertas condiciones se cumplen. En este caso, la inteligencia artificial solo necesita consultar información pública. Sin embargo, mucho más es posible a medida que los sistemas de I.A. aumentan en potencia. En una compra potencial, el sistema de I.A. de un comprador puede que se le de acceso a los informes financieros internos de una corporación. A continuación, informaría al comprador si la corporación era una buena compra al precio propuesto, y si fuera necesario la memoria de la I.A. podría ser borrada. De esta forma, la I.A. solo informaría de un si o no, facilitando la transacción pero manteniendo la información básica confidencial.

Conclusiones

Mucha teoría económica sobre la información asimétrica, aunque lógicamente correcta, ha quedado empíricamente obsoleta. No estamos sugiriendo que este nuevo mundo es perfecto en todos los sentidos, y de hecho la privacidad es una de las mayores preocupaciones. Aún así, superar muchas asimetrías informativas llevará a mayor facilidad para comerciar, mayor productividad, y mejores asignaciones de personas a puestos de trabajo y entre ellas mismas.

Estos cambios también arrojan nueva luz sobre los costes de un sistema político que produce muchas nuevas regulaciones pero deroga muy pocas de las viejas. El aparato regulatorio Americano está cada vez más obsoleto. Está orientado a problemas que alcanzaron su cúspide en la generación pasada o incluso antes. Deberíamos revisitar el tema de la reforma regulatoria, con énfasis hacia hacer que más regulaciones sean temporales, o tener provisiones automáticas de extinción, a menos que sean conscientemente e intencionalmente renovadas por razones de su continua utilidad.

Notas


[1] Adicionalmente, las leyes estales de los limones generalmente requieren que el consumidor tiene derecho a reembolso o reemplazo de un “limón,” definido como un coche que no ha sido reparado dentro de un número razonable de intentos. Los coches que han sido denominados limones bajo la ley, son registrados.

[2] El sitio web de Tesla, PRIVACY, PATENTS, LEGAL, AND INFORMATION SECURITY, http://www.teslamotors.com/legal, accessed November 10, 2014.

[3] La información que Tesla y otras compañías de automóviles recopila es actualmente de fácil acceso a Tesla y mecánicos autorizados. Una propuesta de ley en California, The Consumer Car Information and Choice Act (http://leginfo.legislature.ca.gov/faces/billNavClient.xhtml?bill_id=201320140SB994), daría a los consumidores el derecho de acceder fácilmente a todos los datos recopilados por los fabricantes de autonómicos de forma que también podría ser mandada a terceros.

[4] El Silk Road original fue cerrado por el FBI pero rápidamente resurgió como Silk Road II que también ha sido posteriormente cerrado. Silk Road 3.0 probablemente estará operacional pronto.

[6] Goldstein, J. 2014. To Increase Productivity, UPS Monitors Drivers’ Every Move. NPR.org. Retrieved November 11, 2014, from http://www.npr.org/blogs/money/2014/04/17/303770907/to-increase-producti…

[7] Las patentes son un intento de superar este problema. Si se patenta cierta información no todo el mundo que la conoce la puede utilizar como quieran. Los acuerdos de no divulgación tiene una propósito similar para información no patentada. Sin embargo, no toda la información se puede patentar y los acuerdos de no divulgación se filtran y frecuentemente son difíciles de hacer cumplir.

 

Referencias

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Ariel, B., Farrar, W. A., & Sutherland, A. 2014. The Effect of Police Body-Worn Cameras on Use of Force and Citizens’ Complaints Against the Police: A Randomized Controlled Trial. Journal of Quantitative Criminology, 1–27.

Bilton, N. 2014, October 29. Tinder, the Fast-Growing Dating App, Taps an Age-Old Truth – NYTimes.com. Retrieved January 16, 2015, from http://www.nytimes.com/2014/10/30/fashion/tinder-the-fast-growing-dating…

Camenisch, J., & Lysyanskaya, A. 2001. An Efficient System for Non-transferable Anonymous Credentials with Optional Anonymity Revocation. In B. Pfitzmann (Ed.), Advances in Cryptology — EUROCRYPT 2001, Lecture Notes in Computer Science (pp. 93–118). Springer Berlin Heidelberg. Retrieved from http://link.springer.com/chapter/10.1007/3-540-44987-6_7

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El libre mercado sanitario y las externalidades : Un comentario sobre Juan Ramón Rallo

“If you’re paying attention, you might notice that I’ve suggested some economically sensible role for government [in healthcare].”

BRYAN CAPLAN, economista y anarcocapitalista

medico peste negra

En “Una Revolución Liberal para España”, un libro del Dr. Juan Ramón Rallo, podemos encontrar una interesante discusión de cómo podría ser una sociedad liberal y proveerse con un alto grado de eficiencia de todo tipo de bienes y servicios que ahora se encuentran altamente regulados o en manos del Estado. Esta obra abarca un amplio abanico de argumentos. Representa todo un reto para aquellos defensores de una amplia intervención del Estado y debería ser especialmente leído por estos en el intento Milliano de evitar caer en el error. Aquí nos concentramos en un ‘crítica’ muy específica y no sus virtudes, que son muchas y espero que ya sean apreciadas por los lectores.

En el apartado de sanidad, Rallo da una serie de respuestas a las clásicas críticas de un mercado sanitario libre, muchas de ellas ya se encuentran en Arrow (1963). Para el caso de las externalidades:

La última de las críticas dirigida contra la eficiencia de un mercado sanitario libre se basa en la presencia de externalidades: muchas enfermedades son contagiosas, de modo que prevenirlas ha de ser una tarea colectiva y no solo individual. En este caso, se asume que la intervención del Estado en materia sanitaria permite garantizar un control de la salubridad social que no se daría con un mercado libre.

Sin embargo, el argumento es doblemente deficiente. Primero, porque el coste sanitario de las enfermedades contagiosas (tuberculosis, malaria, tifus, peste, fiebre amarilla…) ha pasado a ser en nuestros modernos sistemas sanitarios completamente marginal. En la actualidad, la gran porción de los costes se debe a las afecciones crónicas, que no contagiosas (cáncer, artritis, diabetes, enfermedades cardiovasculares…): en el año 2009, por ejemplo, el 75 por ciento de todos los costes de la sanidad estadounidense se debieron a ese tipo de afecciones. Si todo el problema fuera de externalidades, bastaría con que el gobierno impusiera la obligación de la vacunación  universal frente a ciertas patologías para eliminar esta externalidad dentro de un sector sanitario privado. Y segundo, porque, en cualquier caso, la sanidad privada puede perfectamente promover la vacunación generalizada frente a enfermedades contagiosas: en general, la gente desea estar sana, con lo que el comportamiento racional por defecto es vacunarse, sobre todo si se piensa que el resto de personas no se van a vacunar y que, por tanto, habrá un especial riesgo de contagio cuyos costes sufriría enteramente la persona que no se vacunara (si parte de los costes los cubriera la aseguradora, ésta podría imponer penalizaciones y sanciones para aquellos que pusieran en riesgo su salud no vacunándose). Capítulo 13, pág. 310-311

libro rallo

Nos encontramos que los puntos que menciona Rallo son:

  1. El coste sanitario de las enfermedades contagiosas en los sistemas sanitarios modernos es marginal.
  2. Si fuera un problema, el Estado siempre puede imponer vacunación obligatoria y no tiene que ser necesariamente provista por este.
  3. El mercado proveerá de forma eficiente ya que la gente desea estar sana, de forma que se vacunará, aún más si espera que otros no lo hagan que resulta en un alto riesgo de contagio.

El problema del punto uno es que el coste depende de que hoy en día haya programas de vacunación, sin estos, el coste dependerá de la pérdida de calidad de vida, de los enfermos, muertos, incapacidad de trabajar, etc., no sólo el coste sanitario de proveer esas vacunas y tratamiento a los actualmente enfermos. El coste no es exógeno a la política sanitaria. Y el hecho que los Estados gasten poco en esto no es garantía alguna que el nivel eficiente sea este o menor (nótese que esto último no se lo recrimino al Estado mínimo, ergo no es falacia del Nirvana). El potencial de la vacunación en un futuro cercano, en especial para los países en vías de desarrollo, es de importancia considerable especialmente cuando no cuentan con mercados sanitarios plenamente desarrollados, aunque siendo fieles a Rallo, la revolución es para España de forma que esta última observación no aplica.

Sobre el segundo punto, por muy marginal que fuera ese coste sanitario, en el presupuesto del Estado mínimo se asigna 0 a sanidad, esto puede que sea porque el Estado obliga a vacunarse pero no provea de vacunas. Aunque la obligación de vacunarse fuera proveída de forma privada, alguna forma de control para hacerla efectiva habría, por esto extraña 0 en el presupuesto para sanidad y cabría ver los costes de monitoreo vs proveer vacunas para diseñar una política óptima.

Ya comentados el punto uno y dos, vayamos al tercero. Aquí, como bien indica Rallo, si esperamos que nadie se vacune, seguro que decidimos vacunarnos. Pero a la vez, si uno espera que todo el mundo se vacune, no va a vacunarse. Esto si el coste de la vacuna no es muy alto. Cabe notar que lo comentado por Rallo sobre las aseguradoras, asumiendo un mercado competitivo donde estas no tienen poder de mercado alguno, es irrelevante. La decisión de las compañías de seguros de obligar a sus clientes a vacunarse no va a afectar la probabilidad de contagio [ya que todos, si lo desean, pueden irse a otra aseguradora que no les obligue], la prima ‘adicional’ respecto la no existencia de la enfermedad contagiosa será el coste de la vacuna y para planes de seguros que no obliguen a la vacunación será el coste esperado de enfermar. La estructura de la toma de decisiones va a ser igual que decidir si vacunarse o no sin que intervenga el seguro.

Primero vamos a exponer un muy modelo estático muy sencillo, del working paper de Heal y Kunreuther (2005) el cual iluminará un poco esta cuestión ya que incorpora la observación de Rallo y segundo comentar brevemente las conclusiones de Chen y Toxvared (2014).

Cada agente tiene dos posibles estrategias: vacunarse (V) o no vacunarse (NV). Vacunarse tiene un coste ci para el jugador i y si el individuo i se contagia tiene un coste Li. La vacuna es 100% efectiva, si uno está vacunado no puede contagiarse. pi denota la probabilidad de contagiarse estando el resto de agentes vacunados (p.e. de una fuente no humana). ri es la probabilidad de que alguien (humano) enfermo contagie a alguien no vacunado, de forma que qi=ri*pi es la probabilidad de contagiarse de una fuente no humana y contagiar a un humano no vacunado. Yi denota la riqueza o bienestar de partida del jugador i. Asumimos también que los agentes son neutrales al riesgo: U(x) = E(x).

1\2                V                                                                     NV
V       (Y1-c1 , Y2-c2)                                                (Y1-c1 , Y2-p2*L2)
NV    (Y1-p1*L1 , Y2-c2)          (Y1-p1*L1-[1-p1]*q2*L1 , Y2-p2*L2-[1-p2]*q1*L2)

 Cuando ambos jugadores se vacunan reciben un pago de Yi-ci. Si solo uno se vacuna su pago es Yi-ci y el del otro jugador Yi-pi*Li. Si nadie decide vacunarse obtienen el coste esperado de enfermar que consiste de dos categorías, pi*Li que representa el coste esperado de ser contagiado por una fuente no humana y qj*Li, el coste esperado de ser contagiado por el otro jugador, que solo importa si uno ya no se ha contagiado, (1-pi).

De la estructura de la matriz de pagos tenemos que:

  • Cuando ci < pi*Li para i = 1, 2; (V, V) es un equilibrio de Nash.
  • Si pi*Li < ci < pi*Li+(1-pi)*qj*Li para i, j = 1, 2; (NV, V) y (V, NV) son equilibrios Nash.
  • Si pi*Li + (1-pi)*qj*Li < ci para i, j = 1, 2; (NV, NV) es un equilibrio de Nash.

El equilibrio que obtenemos depende del coste de la vacuna respecto el resto de parámetros.

critica ralloCabe notar que el juego incorpora el razonamiento de Rallo. Si el jugador 1 se vacuna, el jugador 2 no vacunado recibe un pago esperado deY-p*L. Si el jugador 2 no se vacuna y el jugador 1 tampoco,el jugador 2 recibe; Yi-pi*Li-[1-pi]*qj*Li; que la diferencia entre estos es: –[1-p]*q*L;  la pérdida esperada de que el no vacunado le contagie si no se está ya contagiado.

Si generalizamos a N jugadores con la estructura anterior, Ri(K) denota el riesgo para el individuo i cuando un conjunto {K} está vacunado, podemos reformular los resultados anteriores de la siguiente forma: 

  • Cuando ci < Ri(j)*Li para i = 1, 2; (V, V) es un equilibrio de Nash.
  • Si Ri(j)*Li < ci < Ri(0)*Li para i, j = 1, 2 ; (NV, V) y (V, NV) son equilibrios Nash.
  • Si Ri(0)*Li < ci para i, j = 1, 2; (NV, NV) es un equilibrio de Nash.

Ahora asumimos nos encontramos con una población homogénea, el juego es simétrico (nos encontramos a la diagonal ascendiente de la imagen) de forma que:

Y = Y1 = Y2 = … = Yi = Yi+1 = … = YN
c = c1 = c2 = … = ci = ci+1 = … = cN
L = L1 = L2 = … = Li = Li+1 = … = LN
R(j) = R1(j) = R2(j) = … = Ri(j) = Ri+1(j) = … = RN(j)

Si un jugador que escogía V, hubiese podido escoger NV, entonces el riesgo al que enfrentará sería de R(j-1) en vez de 0 y su pérdida esperada sería R(j-1)*L en vez de c. Para que V sea su mejor respuesta necesitamos la condición: c < R(j-1)*L. Si un jugador que escogía NV, hubiese podido escoger V, entonces el riesgo al que se enfrentará sería de 0 en vez de R(j) y su pérdida esperada sería de c (el coste de la vacuna) en vez de R(j)*L. Para que NV sea su mejor respuesta necesitamos la condición: R(j)*L < c. Para que j vacunados y N-j no vacunados sea un equilibrio de Nash necesitamos que:

R(j)*L ≼ c ≼ R(j-1)*L

Ahora debemos mostrar lo contrario, que si las desigualdades se satisfacen en equilibrio tendremos a j vacunados y N-j no vacunados. Supongamos un equilibrio con k vacunados que puede ser diferente de j. k debe ser el número que haga que vacunarse sea la mejor respuesta cuando N-k no están vacunados, es decir: c < R(k-1)*L. No vacunarse también debe ser la mejor respuesta cuando k estan vacunados, es decir: R(k)*L < c. Esto muestra que k = j. Se pueden demostrar los equilibrios de todos o ninguno vacunado con extensiones de este argumento.

Ahora que hemos mostrado que puede existir un equilibrio donde haya vacunados y no vacunados vamos a ver los beneficios privados y sociales de vacunarse:

Beneficios privados: R(k)*L – c

Beneficios sociales: R(k)*L – c + (N-k)*∆R(k)*L;
                            donde ∆R(k) = {R(k) – R(k-1)} ≽ 0

Normalmente, el óptimo social de personas vacunadas va a ser mayor que la de equilibrio a menos que k = N, de forma que la externalidad [(N-k)*∆R(k)*L; la disminución del coste esperado del contagio a causa de que alguien, al margen, se vacuna] desaparece. Si (N-k)*∆R(k)*L > 0 sigue que el nivel socialmente óptimo de vacunación siempre va a ser superior al equilibrio de Nash (si k es una variable continua. Si el número de individuos es suficientemente pequeño puede llegar a haber un equilibrio de Nash socialmente óptimo para una solución interior.). Con esto podemos ver que aún incorporando lo mencionado por Rallo, este sencillo juego puede resultar en un equilibrio no socialmente óptimo.

En Chen y Toxvared (2014) podemos encontrar cierta revisión de modelos de la literatura económica (mucho más complejos que el que aquí exponemos) sobre la vacunación, especialmente desde Francis (1997) donde se presenta un modelo que bajo ciertas premisas el equilibrio es socialmente óptimo. Encuentran que si se le añaden toda una serie de complicaciones como: los agentes pueden recuperarse de la enfermedad, las vacunas son imperfectas, los individuos son ex ante heterogéneos, el tiempo de vacunación es inflexible o el horizonte de planificación no es finito; no se da un nivel de vacunación que escogería un planificador social benevolente. Todo y esto, cabe notar que no es suficiente afirmar: “los individuos se infravacunarán, ergo debemos intervenir”, cabrá considerar en cada caso el entorno y a la enfermedad que nos enfrentamos para entonces ver que desviaciones de Francis (1997) hay.

En cuanto a ‘soluciones’, el subsidio Pigouviano tiene serias dificultades dados problemas informativos ya que el subsidio dependerá en cada momento del el número de no vacunados (ya que la externalidad: (N-k)*∆R(k)*L; es el nivel del subsidio Pigouviano) y el predominio de la enfermedad. En una población heterogénea este problema se multiplica ya que entonces cabe considerar las características particulares de cada individuo. Lo mismo aplicará a un impuesto Pigouviano a los no vacunados. Regulaciones obligando a todos los individuos a vacunarse tampoco serán una intervención óptima, como mucho lo será una coalición crítica para hacer que los agentes “salten” del equilibrio ineficiente a uno eficiente, Heal y Kunreuther (2005). Para que la intervención contribuya al bienestar social tampoco necesita ser óptima, sólo mejor que la situación de no intervención y si los beneficios de la vacunación son muy altos (especialmente con libertad migratoria), el Estado tendrá margen para aplicar políticas no óptimas y aún así conseguir mejores resultados que la no intervención. Los beneficios de la intervención últimamente dependen de un análisis empírico, a priori es posible tanto un equilibrio eficiente como no eficiente.

Ahora cabe introducir una consideración para el largo o muy largo plazo sobre este problema. Sabemos que la salud es un bien normal, aumenta su demanda cuando aumenta la renta de los individuos, Sloan y Hsieh (2012). A mayor renta valoramos más nuestra salud. Si esto es así, sin entrar a considerar cuestiones behavioural que pueden ser importantes (p.e. no se vacunan aunque se ofrezca la vacunación a precio 0, en la India sólo un 44% de niños están vacunados cuando estas se ofrecen gratuitamente, Cappelena et al (2010). También, muchos padres no vacunan a sus hijos por razones estúpidas), la demanda privada a partir de cierto nivel de renta y la reducción de costes, va a ser suficiente para inducir a cada individuo a vacunarse (que se cumpla ci < Ri(j)*Li), de forma que las externalidades desaparecen.

Caplan, – economista y liberal anarcocapitalista – una posible respuesta

“If you’re paying attention, you might notice that I’ve suggested some economically sensible role for government.  What’s wrong with government programs to fight contagious disease, fund a health information website, or study the effectiveness of different treatments?  My answer: When you give government an inch, it takes a mile.  Government involvement in health care started with small measures like vaccinations.  Now it’s over 20% of the budget, and rising fast.  Government involvement in health care is too dangerous to allow in any form.  We need to just pull the plug. http://econfaculty.gmu.edu/bcaplan/healthstate.htm

A parte de una potencial falacia de pendiente resbaladiza importante, deber implica poder. Si debemos sacar al Estado de sanidad por completo debe haber alguna forma posible de evitar que este vuelva a interferir en este sector, atarle al mástil para que las sirenas de las que ya alertaba Hayek no le atraigan hacia los arrecifes del Estado sobredimensionado. Pero si hay formas para atar el Estado al mástil (sin eliminar el Estado, no es una respuesta disponible ya que no es lo que se propone en “Una Revolución Liberal para España”), tampoco parece ser descabellado pensar que podemos atar de manos al Estado de forma que éste sólo pueda maniobrar en el muy limitado campo de las enfermedades contagiosas.

Concluyendo, hemos visto que hay buenas razones para dudar de las afirmaciones que hace Rallo sobre las externalidades sanitarias o la implicación para la política económica de estas afirmaciones. No es disparatado pensar que el Estado pueda tener una papel en este campo que incremente el bienestar social (o eficiencia económica, no deseo entrar en el embrollo de las funciones de bienestar social). Tampoco parece ser un compromiso para el liberalismo, podemos encontrar desde bleeding heart libertarians hasta Walter Block a favor de cierta obligación de vacunarse y Rallo parece predispuesto a ello.

BIBLIOGRAFÍA

Arrow, Kenneth J. “Uncertainty and the welfare economics of medical care.”The American economic review (1963): 941-973.
URL = <https://www.aeaweb.org/aer/top20/53.5.941-973.pdf>

Cappelen, Alexander, Ottar Mæstad, and Bertil Tungodden. “Demand for Childhood Vaccination–Insights from Behavioral Economics.” Forum for Development Studies. Vol. 37. No. 3. Routledge, 2010.
URL = <http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/08039410.2010.507778>

Chen, Frederick, and Flavio Toxvaerd. “The economics of vaccination.” Journal of theoretical biology 363 (2014): 105-117.
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Francis, Peter J. “Dynamic epidemiology and the market for vaccinations.”Journal of Public Economics 63.3 (1997): 383-406.
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Heal, Geoffrey, and Howard Kunreuther. “The vaccination game.” Risk Management and Decision Processes Center Working Paper 05-10 (2005).
URL = <http://opim.wharton.upenn.edu/risk/downloads/05-10-HK.pdf>

Heal, Geoffrey, and Howard Kunreuther. “Modeling interdependent risks.” Risk Analysis 27.3 (2007): 621-634.
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Rallo, Juan Ramón. Una revolución liberal para España. Deusto, 2014.

Sloan, Frank A., and Chee-Ruey Hsieh. Health economics. MIT Press, 2012.