Markets without Limits

If you may do it for free, you may do it for money

Jason Brennan & Peter Jaworski

 markets without limits 2Recientemente ha salido a la venta ‘Markets Without Limits‘ de Jason Brennan y Peter Jaworski. Un libro sobre la moralidad de los mercados, una aportación muy necesaria ya que la literatura estaba plagada casi exclusivamente por obras en contra de la mercantilización o con una evaluación moral negativa de comerciar con ciertas cosas (sexo, órganos, etc).

El libro se compone de cuatro partes. En la primera parte explican el objetivo del libro y en qué debates toman parte y cuales no. Como su lema “If you may do it for free, you may do it for money” indica, no creen que haya límites intrínsecos a los mercados pero si puede que haya límites contingentes. Muchos de los críticos de ciertos tipos de mercados recurren a una asimetría fundamental: que está mal hacerlo por dinero pero no está mal hacerlo gratuitamente o sin ánimo de lucro.

Aún así cabe considerar que hay algunos mercados, bajo la tesis de los autores, que están mal, pero no mal per sé. Por ejemplo, un mercado en pornografía infantil está mal, pero no está mal (puede que sea peor al haber un ánimo de lucro, pero no convierte una actividad buena en una de mala) porque se venda, regalar pornografía infantil también está mal. La maldad de ese mercado reside en que la pornografía infantil (al igual que por ejemplo la esclavitud) viola los derechos de los niños, independientemente de que se venda o no. También puede que esté mal vender algo si uno ha prometido guardarlo o por ejemplo vender un bate a alguien que sabes con certeza que va a usarlo para darle una paliza a su mujer. Pero percatémonos que el mercado no es lo que lo hace malo; regalar el objeto que uno ha prometido guardar o regalar el bate al individuo que va a usarlo para darle una paliza a su mujer son la raíz del problema. Los autores se concentran en los límites intrínsecos a los mercados: la idea de que hay cosas que normalmente está bien poseer, regalar, etc; pero no que no es correcto vender o comerciar con ellas. Es aquí donde nos volvemos a percatar de esa asimetría que comentábamos.

También hay límites de los mercados que son contingentes, es decir, que dependen de ciertas características que no son intrínsecas del mercado en cuestión. Un ejemplo es el mercado de trabajo en China, que suscita quejas sobre las condiciones de trabajo. Aquí el problema no es la existencia de un mercado de trabajo, sino las condiciones de trabajo en particular de ese mercado. Es posible diseñar mercados sin esas características, por ejemplo prohibiendo mercados que no tratasen bien a los trabajadores para salvar una objeción así. En el libro se abordan únicamente argumentos de tipo moral, no legal. Es posible que mercados que son circunstancialmente inmorales sean permisibles por consideraciones de coste y beneficio. Las críticas a las que los autores realmente quieren dar respuesta son las críticas conservadoras, de que el mercado de alguna forma nos corrompe, degrada, que pervierte o viola la santidad de las cosas o personas que entran en contacto con el mercado, o de alguna forma expresa una falta de respeto por aquello con lo que se comercia, que no se valora apropiadamente al introducirlo en la esfera del mercado. Lo que es una pena es que a los autores les tome 4 capítulos, toda la parte I, para explicar esto. Hay montones de ejemplos innecesarios para explicar el contenido.

Para las críticas como la explotación, etc realmente se ponen el listón muy muy bajo, aunque afirmen que no:

What we are calling the manner of a market exchange consists of the following variables, which we can call the seven dimensions of market manner […]. If each of the seven dimensions had only three options (although there are many more), that would give us 3 7 possible permutations, or 2,187 different kinds of market manner. If we were to add time and place, we would have many, many more. To overcome the anti-commodification objection to commercial surrogacy, we need to find only one out of at least 2,187 different kinds of manners of markets that overcomes the objections to make our point

En la segunda nos parte exponen las diferentes críticas conservadoras del tipo que comentábamos, es decir, semióticas: la crítica de la mera mercancía y la crítica la mala divisa o señal. Material de oro de 24 quilates, una parte que destaca muy por encima de las demás. La primera crítica consisten en cosas como:

Vender órganos sería degradar a las personas al nivel de coches o manzanas. Trata a partes de personas como mercancías para ser compradas y vendidas cuando merecen dignidad en vez de ser instrumentos de beneficio y mero uso. ~ Marca de la casa.

Or they argue that such markets [kidney markets] promote a degrading, objectifying view of the human person, as a collection of spare parts. ~ What Money Can’t Buy – Sandel, página 110

Even if buyers did not mistreat the children they purchased, a market in children would express and promote the wrong way of valuing them. Chilren are not properly regarded as consumer goods but as beings worthy of love and care. ~ What Money Can’t Buy – Sandel, página 10

En las notas del libro podemos encontrar citas de otros autores antimercantilización similares, aunque son muy escurridizos. Una buena señal de la calidad de este libro es que explica las críticas al mercado de forma mucho más clara que sus críticos (p.e. Sandel o Szatz). Como bien señalan Brennan y Jaworski, este tipo de crítica generalizada de los mercados (se ha aplicado al arte, sanidad, organos, derechos paternales/adopciones, etc) es falsa. Que alguien compre y venda algo parece plausible que convierta aquello que se compra y vende en una mercancía, pero esto parece trivial. ¿Como sacamos de lo anterior que convertir algo en una mercancía está mal? Parece haber algo escondido de lo que no nos percatamos. Fíjense que si simplemente se utilizara esta definición para criticar la mercantilización solo sería un mal argumento, un argumento circular. La compraventa de X está mal ya que mercantiliza a X, realmente es: La compraventa de X está mal ya que se compra y vende X. Necesitamos algo más en esa definición de mercantilización y así es, según Anderson (una teórica antimercantilista):

A practice treats something as a commodity if its production, distribution, or enjoyment is governed by one or more norms distinctive to the market. Market norms structure relations among the people who produce, distribute, and enjoy the thing in question. For example, in market transactions the will and desire of the parties determines the allocation between them of their freely alienable rights. Each party is expected to look after her own interests, neither party is expected to look after the interests of the other, or of third parties, except to the minimal extent required by law

Según vemos, para Anderson tratar algo como una mercancía es tratar algo como si solo tuviera valor puramente instrumental, para el propio beneficio. Pero esto es hacer trampa ya estos autores juegan recurrentemente a utilizar de forma estratégica una definición u otra según les convenga. Comprar y vender no implica lo anterior, las personas compran mascotas y las quieren mucho, forman parte de su propia familia. También se compran otros objetos como objetos religiosos y obras de arte, pero muchas personas que compran esos objetos los tratan con respeto y reverencia, no como algo meramente instrumental, es por esto que esta crítica hace agua, hace afirmaciones generalizadas sobre la psicología de las personas que son falsas.

A partir de aquí, para responder a las críticas de la señal y divisa (usar dinero o la compraventa de X está mal ya que hay cierto significado imbuido en la compraventa o el dinero, puede ser como decir ‘hijo de puta’, está mal aunque alguien no tenga mala intención) muestran todo de evidencia antropológica y sociológica de que esos significados imbuidos en usar dinero o la compraventa son un constructo social. Un curioso ejemplo es el de los Merina:

For the Merina people of Madagascar, monetary gifts carry no such stigma of being impersonal or thoughtless ~ Markets Without Limits

Among the Merina people, men are expected to give cash after sex. Failure to do so is seen as disrespectful. The Merina do distinguish between marital relationships and prostitution, and they do not believe cash exchanges for sex treat wives like prostitutes. Cash simply does not mean for them what it means for us. For them, the thing that separates wives from prostitutes is not the exchange of money for sex, but whether the relationship is formal or informal, loving or impersonal, serious or casual. For Zelizer, the Merina men are in a sense buying sex, but they do so in order to express respect for their wives. ~ Markets Without Limits

¿Entonces que tiene que ver que esté socialmente construido? Pues que dados grandes costes, lo correcto es criticar ese constructo social y no el mercado. Supongamos que decir: ‘hijo de puta’; curara el cáncer. ¿Debemos abstenernos de usar ‘hijo de puta’ ya que es algo ofensivo o deberíamos modificar su significado o el uso que le damos en nuestro lenguaje? Obviamente lo segundo, y en caso de no poder modificar el significado, lo correcto seguiría siendo usar ‘hijo de puta’, lo que estaría mal sería el significado que le asignan otros. Esto parece ser así para ciertos mercados de órganos que pueden salvar muchas vidas, mercados de seguros que sin ellos, los huérfanos y discapacitados tendían menos recursos, cierto tipo de mercado en derechos paternales que puede hacer que haya niños que se queden en familias que no los traten bien,  que sean buenos padres o se queden sin padres  (este mercado se trata en concreto en el libro) o mercados de información sobre ataques terroristas que pueden ayudar a pronosticar ataques terroristas mejor y tiene potencial para salvar vidas.

Una cosas encomiable de los autores es que han hecho su trabajo en el tema económico, explicando problemas de la distribución vía colas o controles de precios y que los mercados realmente tiene un gran potencial de ser más igualitarios para un amplio rango de bienes gracias a la gran abundancia que producen, cosa que otros autores en la literatura o no parecen apreciar o ignoran. También 0wn3an a otro autor que parece criticar a los economistas… por teorías de utilidad de antaño y que la crítica no aplica a teorías más modernas (Von Neumann & Morgenstern). Aún así, uno se siente un poco tonto cuando se le explica la ventaja comparativa y otras cosas de economía muy básica, lo que deja a uno preocupado del conocimiento de economía del resto de partes al debate.

A partir de ahí, en la tercera parte, el libro ya empieza a decepcionar ya que uno se encuentra copypasta. Entran
a valorar si participar en los mercados realmente nos hace peores personas o que si que tratemos a otros mal o instrumentalmente, después de cargarse casos anecdóticos como el caso de las guarderías israelitas o el caso del sitio para desechos nucleares en Suiza, y resulta que hay fuerte evidencia en contra de la tesis antimercantilista. Pero literalmente encontramos trozos importantes copiados o casi copiados de otra obra de uno de los autores,  ‘Why Not Capitalism?‘, de Jason Brennan. Otra cosa buena a primera vista es que establecen qué tipo de evidencia debería ser relevante para el debate: “Data, Not Anecdotes”, “Causing Vs. Revealing Corruption”, “Might Markets Corrupt Us in Some Ways While Improving Us in Others?”(¿genera otras virtudes?), “Might Corruption Be a Price We’re Willing to Pay?” (¿tomando en cuentra otras virtudes, es el mercado netamente bueno?), etc. Lo que uno encuentra es que… alguna de la evidencia que presentan no pasa su propio test, presentan ‘evidencia’ que consiste de simples regresiones entre ‘libertad económica’ (mejor sería utilizar el Easiness of Doing Business del World Bank que el Economic Freedom Index y se encuentran resultados similares) y corrupción, ni mera causalidad Granger (o mencionar artículos sobre ello, que los hay). También se encuentra en falta otra evidencia contra su tesis, aunque hay respuestas, o la ‘corrupción’ que generan formas alternativas de organización socioeconómica. Por falta de espacio no será ya que derrochan páginas en la primera parte.

Finalmente, en la última parte explican porqué esas intuiciones de ‘corrupción’, ‘degradación’ que sentimos al comprar y vender ciertas cosas (sin explotación, daño a terceros, etc de por medio) son dudosas y no debemos fiarnos de ellas.

Esto son las lineas generales que sigue el libro, aunque hay algunos capítulos específicos sobre mercados de votos, de derechos parentales/adopciones y mercados de información.

Por lo general es un buen libro y una importante contribución al debate, creo que sus argumentos son correctos y efectivamente responden a los críticos. ¿Pero debería uno comprar el libro? Pues no estoy 100% seguro, la gran chicha del libro se puede encontrar en el artículo ‘Markets Without Symiotic Limits‘ de Brennan y Jaworski (todo el material que forma la parte II), ‘ y uno de los links sobre la corrupción (puede que también esto) . El resto de material o no es crucial a la tesis general ya que entra muy específico en ciertos mercados. Si uno no ha seguido la obra de los autores o está especialmente interesado en el debate de la mercantilización, a pesar de lo comentado, vale la pena comprarlo. Aunque me ha molestado bastante su copypasta de otra de sus obras.

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