Contratos al margen del Estado

“Anarchy is no guarantee that some people won’t kill, injure, kidnap, defraud, or steal from others. Government is a guarantee that some will.”

GUSTAVE DE MOLINARI

En una entrada anterior sobre como comerciar con bandidos, vimos algunos mecanismos que permiten que cada parte cumpla con lo prometido, sin tener que recurrir a refugiarse a la sombra del Estado en caso de incumplimiento ya que el mismo pacto generaba incentivos para cooperar. En esa entrada también comenté que solo exponíamos el mecanismo básico que permitía a los bandidos comerciar pero en Leeson (2003), Leeson (2008), Salter & Leeson (2014) y Friedman (2005) podemos encontrar otros mecanismos a través de los cuales mantener promesas al margen del Estado.

De hecho, al vivir bajo un Estado, a uno se le puede hacer difícil imaginar mecanismos alternativos, pero ahora mismo la gran mayoría de transacciones en el mercado no dependen del poder coactivo del Estado. Leeson ilustra esto con un caso en el que algunos de los lectores se habrán encontrado. El cliente, en un restaurante tiene un acuerdo con éste sobre qué tipo de cantidad y calidad de comida tiene que proveerle a cambio de su pago. Si el restaurante sirve comida de una calidad menor a la especificada en el menú o que “razonablemente” podemos esperar, el restaurante incumple el pacto. Llegados a este punto como responden los clientes? Pues normalmente se quejan para que el restaurante no les cobre la comida, pero, ¿que pasa si el restaurante se niega? Pues que no llaman a la policía, el cliente se va del restaurante y no vuelve jamás al lugar.

En la economía experimental hay toda una serie de “Trust Games” que evidencian lo que acabamos de comentar. En este tipo de juegos, similares al juego del ultimatum, un participante recibe una dotación inicial y puede decidir dar una parte a un segundo jugador. La cantidad que da el jugador 1 al jugador 2 es multiplicada por cierto factor y entonces el jugador 2 se enfrenta a la misma decisión que el jugador 1, lo único que esta vez se multiplicarà la cantidad que da el jugador 2 al jugador 1. Vemos que no hay ningún tipo de garantía externa pero aún así, en una versión de este juego no repetida, el jugador 1 coopera un 75% de veces y el jugador 2 también coopera un 76% cuando el jugador 1 coopera. Estos resultados contradicen el equilibrio esperado según la teoría de juegos, en la última ronda el jugador que se encuentre en poder de decidir siempre va a traicionar a su compañero, su compañero sabe esto de forma que va a intentar traicionarle una ronda antes y si esto también es apreciado por el potencial traidor en la última ronda este le va a traicionar en la antepenúltima ronda. No es difícil ver que por inducción hacia atrás, la teoría de juegos dicta que un jugador nunca va a cooperar ni una sola vez. La evidencia experimental sugiere que no es necesario que las interacciones sean infinitamente repetidas para que los agentes cooperen.

Aún con todo esto, el mercado, a través de mecanismos reputacionales simula interacciones infinitamente repetidas, aunque no entre los mismos individuos. Si un individuo traiciona a otro, éste puede hacer correr la voz de forma que disuada al resto de agentes de cooperar con él en futuros encuentros. Aunque el vendedor sepa que no va a efectuar ningún intercambio adicional (de forma que el juego no es repetido), sabe que si rompe su promesa el cliente va a informar a otros de este hecho. Los compradores actuales pueden transmitir información de la practicas del vendedor a potenciales compradores de forma que la expectativa de interactuar con potenciales compradores es la misma que interactuar con compradores actuales. Los participantes en el mercado siguen la estrategia “tit for tat” que ya ha sido probada con éxito en competición con computadoras jugando el dilema del prisionero. Incluso con interacciones no repetidas donde hay un claro incentivo muy fuerte a no cooperar en anarquía, así como el mundo real, no hay demasiadas situaciones como el dilema del prisionero. En el mundo real los individuos pueden escoger con quienes quieren comerciar, comunicarse y seleccionar otros potenciales jugadores con los que interactuar si no está satisfecho con su selección inicial. Bajo estas circunstancias encontramos altos niveles de cooperación, Tullock (1999). En  Friedman (2005) se profundiza más sobre los mecanismos reputacionales, de porqué una de las partes, algunas veces, es la que recibe todos los costes reputacionales derivados del incumplimiento y el uso de depósitos.

¿Pero qué pasa si vamos más allá de pequeños grupos homogéneos donde la información rápidamente llega a todos sus miembros? En grupos grandes su mero tamaño dificulta la comunicación y puede hacer que los costes de comunicarse con todos sus miembros sean prohibitivos. Esto hace que los mecanismos de castigo ex post como el rechazo a interactuar en un futuro no sean demasiado efectivos a los agentes les queda otro mecanismo, señales ex ante. En un modelo que desarrolla Leeson (2008) los agentes pueden escoger el grado de homogeneidad de los grupos con aquellos con los que desea comerciar. De esta forma señalizan su credibilidad y el uso de señales que reducen la distancia social separa a los cooperadores de los timadores de forma que en equilibrio sólo los cooperadores interactúan.

En Leeson (2003) y Leeson (2005) podemos encontrar múltiples casos donde la reciprocidad y las interacciones repetidas mantenían la cooperación en ausencia de intervención del Estado como en diversas tribus, los comerciantes magrebíes del siglo XI o los mercados financieros en el Amsterdam del siglo XVII. En Friedman (2005) encontramos casos como la industria de diamantes de New York o el Imperio Chino. Tenemos casos de surgimiento de propiedad privada a través de acuerdos entre tribus de indígenas, Demsetz (1979) o entre granjeros chinos, podemos encontrar casos de “anarquía” en un manuscrito de David Friedman sobre diferentes sistemas legales, así como un corto vídeo muy recomendable donde explica de forma resumida su teoría sobre como podría operar una anarquía de mercado, donde las empresas de protección privada cooperan a causa de los grandes costes de conflicto e interacciones repetidas. De Leeson también podemos encontrar en su libro “The Invisible Hook” un análisis económico de la organización pirata, que obviamente se daba al margen del Estado, en el cual podemos encontrar “constituciones” piratas. Finalmente, aunque menos anárquico, en “The Not so Wild Wild West” podemos encontrar una análisis desde el punto de vista neoinstitucionalista de la frontera en los EE.UU, donde documentan el surgimiento espontaneo de normas e instituciones al margen o con baja intervención del Estado. La literatura sobre casos históricos de cooperación bajo “anarquía” es extensa.

Una extensa revisión de estos mercados regulados de forma privada y los fundamentos teóricos de su funcionamiento puede encontrarse en Stringham (2015), incluyendo las primeras bolsas de valores en Londres y Nueva York, los sistemas de pago digitales como Paypal, la historia de los orígenes de la policía policía privada en San Francisco y Carolina del Norte, e incluso algún ejemplo reciente, asociado a la gestión de riegos al inicio de la crisis financiera de 2008.

Sobre policía privada como respuesta endógena ante las necesidades sociales de seguridad y protección en Inglaterra durante la Revolución Industrial, puede consultarse Koyama (2012a) y Koyama (2012b).

Comercio internacional

El caso más importante mencionado por Leeson es el comercio internacional. Este es un ejemplo particularmente interesante por su magnitud y la cantidad de agentes de diferentes jurisdicciones que involucra. Constantemente hay disputas sobre el cumplimiento de contratos y respeto a la propiedad a nivel internacional que se resuelven sin llegar a las manos y sin la necesidad que las partes acudan al soberano ya que no existe un soberano a nivel internacional.

Lex mercatoria medival

En la Edad Media, emergió una clase de comerciantes por toda Europa. Sin lugar a dudas estos mercantes se encontraron con el problema de la anarquía: no podían incurrir a ningún soberano supranacional. ¿Que garantía tenía un mercader italiano del cumplimiento con la parte española? Pues a través de un sistema de derecho privado que se desarolló, llamado lex mercatoria y tribunales privados.

Although initially based on what knowledge of Roman civil law had been salvaged after the fall of the Roman Empire, the medieval law merchant evolved as customs and practices common to many geographic locales became standard practice for merchants engaged in international commerce (Benson 1989: 648). Common rules enabled merchants to capture more of the gains from international trade, further cementing them as a cornerstone of acceptable practices among international traders.9 By the 12th century, international “commercial law had developed to a level where alien merchants had substantial protection in disputes with local merchants” (Benson 1989: 648). The private merchant courts that adjudicated property conflicts under this body of private law developed their own rules of evidence and employed experts to decide specialized matters involving international commercial contracts. Compared to the national courts prevalent in the nascent sovereigns of the period, merchant courts were informal and reached decisions quickly—a feature valued highly by international merchants (Benson 1989: 649–51)

¿Cómo se hacían efectivas las resoluciones por tales tribunales? No había ejercito o policía de los mercaderes alguna. Pues se usaba la disciplina que impone la interacción repetida que hemos mencionado anteriormente. Los mercaderes acataban esas resoluciones bajo la amenaza de convertirse en parias. Las societas mercatorum tenían mecanismos como listas negras, daño a la reputación comercial o retirarle al comerciante los derechos de los que goza un miembro de la asociación de mercaderes. El resultado era que, por lo general, los mercaderes obedecían las normas de la lex mercatoria.

Lex mercatoria moderna

Hoy en día, el “problema” de la inexistencia de un soberano a nivel internacional sigue existiendo, pero esto no impide la existencia de comercio internacional. Hoy en día el comercio internacional se rige por una red de asociaciones privadas e internacionales de arbitraje. Como nota Leeson

[…] at least 90 percent of modern international commercial contracts contain clauses stipulating the resolution of contractual disputes via private arbitration (Leeson 2008b: 68).

The sums of money at stake in these private courts are enormous. For example, in 2001 roughly 1,500 parties from 115 countries used the arbitration services of the International Chamber of Commerce (ICC), the largest of such organizations, in property conflicts that ranged in value from $50 to $1 billion. Over 60 percent of these disputes were for amounts between $1 million and $1 billion (ICC 2002). Likewise, in 2001 another private international arbitration association, the International Center for Dispute Resolution (ICDR), adjudicated contracts worth $10 billion involving parties from 63 different countries (ICDR 2002).

Aún así, el cumplimiento de la lex mercatoria moderna tiene diferencias significativas con la lex mercatoria medieval. En 1958 se creó un tratado que iba en la línea de facilitar que las decisiones de arbitradores privados fueran de obligacdo cumplimiento a través de los tribunales de los soberanos nacionales: La United Nations New York Convention on the Recognition and Enforcement of Foreign Arbitral Awards. Incluso con este tratado, empero, no se ha eliminado el “problema” de la anarquía. Antes de 1958 había sustancial comercio internacional y este tratado es básicamente un contrato entre estados. Entonces uno se da cuenta que los Estados entre sí se encuentran en una situación de anarquía de forma que este tratado solo pospone la anarquía a un nivel superior.

¿Quedan más ejemplos presentes de relaciones sociales o comerciales en un contexto de ausencia de un  monopolio de la violencia? Al menos otras tres: el espacio (Salter & Leeson 2014), el ciberespacio (plataformas como lo fue Silk Road para drogas o Darknode para less-than-0-day exploits, datos robados y herramientas relacionadas con delitos telemáticos), mundos virtuales (Cavender 2013 y Cavender 2014) y las prisiones estadounidenses (Skarbek 2014). Estos casos resultan de interés por diversas razones: Es probable que en breve veamos la operación de empresas en el espacio, especialmente si la Ley ASTEROIDS sale adelante en EEUU. En el ciberespacio podemos encontrar herramientas muy sofisticadas (algunas comentadas en otra entrada) para “contratos” que se dan al margen de la ley e incluso no necesitan de mecanismos reputacionales [aunque pueden obtenerse con un alias que adicionalmente ayuda a mantener cierta anonimidad como en Silk Road (Martin 2014 y Dolliver 2015)] y su inicio es relativamene reciente, con aún mucho potencial para explotar. Los mundos virtuales, por otro lado, permiten estudiar el comportamiento de seres humanos durante periodos prolongados de tiempo en entornos diversos, pudiéndose realizar observaciones similares a los experimentos más clásicos de economía experimental, pero en un entorno más abierto y realista en lo que a posibilidades de interacción se refiere. Finalmente, el libro de Skarbek (Podcast) trata las dinámicas de poder de las bandas carcelarias de EEUU, donde la población carcelaria llega a números nada despreciables, y cómo, contraintuitivamente, tratan de minimizar – aunque no eliminar- el conflicto en las penitenciarías, así como hacen cumplir contratos referentes al tráfico de sustancias y objetos prohibidos en las cárceles y diversos intercambios que tienen lugar en el interior de las mismas.

Los ejemplos aquí descritos ilustran casos extraídos de la Historia y el presente donde lo que un entendimiento muy limitado de la teoría económica predeciría – la imposibilidad de la interacción social, y la caída en una guerra Hobbesiana de todos contra todos- no ocurre. Aquí se ha hecho un repaso rápido por algunos trabajos disponibles en la literatura, y en algunos casos éstos han tenido sus críticos y han suscitado cierto debate. Cada uno de ellos daría para una nueva entrada en este blog, que previsiblemente haremos en un futuro.

Para obras de como pudiera funcionar toda una sociedad y sistema legal sin Estado, ver Friedman (1979) [junto con su manuscrito sobre diferentes sistemas legales enlazado previamente en el texto, de especial interés el caso Islandés], Barnett (2014) y en la segunda parte de Huemer (2012). En Stringham (2007) se puede encontrar una interesante discusión entre diversos autores sobre el tema. También son muy recomendables diversas obras en materia histórica de James c. Scott, en especial Scott (2014).

BIBLIOFRAFÍA

Barnett, Randy E. The structure of liberty: Justice and the rule of law. Oxford University Press, 2014.

Cavender, R. S. (2013). Internal Reinforcement of Cooperative Outcomes: Evidence from Virtual Worlds. Available at SSRN 2503732.

Cavender, R. S. (2014). Reputation Revisited: Evidence from Virtual Worlds. Available at SSRN 2503733.

Demsetz, Harold. “Toward a theory of property rights.” The American economic review (1967): 347-359.

Dolliver, Diana S. “Evaluating drug trafficking on the Tor Network: Silk Road 2, the sequel.” International Journal of Drug Policy (2015).

Huemer, Michael. The problem of political authority: An examination of the right to coerce and the duty to obey. Palgrave Macmillan, 2012.

Koyama, M. (2012a). Prosecution associations in industrial revolution England: Private providers of public goods?. The Journal of Legal Studies, 41(1), 95-130.

Koyama, M. (2014b). The law & economics of private prosecutions in industrial revolution England. Public Choice, 159(1-2), 277-298.

Leeson, Peter T. “Contracts without government.” Journal of Private Enterprise18.2 (2003): 35-54.

Leeson, Peter T. “Social distance and self‐enforcing exchange.” The Journal of Legal Studies 37.1 (2008): 161-188.

Martin, James. Drugs on the dark net: how cryptomarkets are transforming the global trade in illicit drugs. Palgrave Macmillan, 2014.

Friedman, David D. “From Imperial China to cyberspace: Contracting without the state.” JL Econ. & Pol’y 1 (2005): 349.

Friedman, David D. The machinery of freedom: guide to a radical capitalism. Open Court Publishing Company, 1989.

Salter, Alexander W., and Peter T. Leeson. “Celestial Anarchy: A Threat to Outer Space Commerce.” Cato J. 34 (2014): 581.

Scott, James C. The art of not being governed: An anarchist history of upland Southeast Asia. Yale University Press, 2014.

Skarbek, D. (2014). The social order of the underworld: How prison gangs govern the American penal system. Oxford University Press.

Stringham, Edward Peter. “Anarchy and the law.” Edward Peter Stringham, ANARCHY AND THE LAW: THE POLITICAL ECONOMY OF CHOICE (2007).

Tullock, Gordon. “Non-prisoner’s dilemma.” Journal of Economic Behavior & Organization 39.4 (1999): 455-458.

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